Máquina productora de lechugas

Dentsu Facility Management Inc ha empezado a vender una máquina que es capaz de producir unas 60 lechugas al día sin necesidad de luz solar. Por ahora solo se venden en Japón, los primeros clientes están siendo cadenas de restaurantes y cuesta la friolera de 75.000 Euros. ¿Tendremos algún día neveras, o mejor, llamémoslas “robohuertas”, capaces de producir lechugas en casa?

Las fotos de esta máquina de lechugas me recuerdan a las instalaciones de la granja artificial que está bajo la estación de Tokio.

Lechuga

Lechuga

Lechuga

Vía Greendiary


I Encuentro Twitt-Asia en Casa Asia el 29 de octubre

Gracias a Casa Asia a finales de octubre estaré en España para hablar sobre el fenómeno de Twitter en Japón y sobre mi segundo libro Momentos. El viernes día 29 de octubre presentaré en Casa Asia en Barcelona a las 19:00h.

El evento empezará con Antonio Delgado, organizador del I Twitt-Tok, haciendo una introducción sobre las redes sociales en Asia y sobre el encuentro que organizó en Tokio sobre Twitter. Luego hablaré yo sobre cómo me inspiré, sobre cómo escribí y tomé las fotos de Momentos, sobre cultura japonesa en general, sobre el idioma, sobre trabajar en empresas japonesas y sobre mi vida en Tokyo. También sobre mis últimas aventuras en el mundo de Internet en Japón y mi trabajo diario en Twitter, hablando sobre todo de cómo se está utilizando Twitter por los japoneses y porque está triunfando tanto en Japón siendo ya uno de los 10 sitios de Internet más usados en el país. Al final daremos bastante tiempo para que podáis hacer preguntas.

Programa detallado:

  • Viernes 29 de octubre a las 19:00h en Casa Asia en Barcelona (Casa Asia – Auditorio Tagore – Avda. Diagonal, 373).

En Barcelona me presentará mi editor Oscar Valiente de Norma Editorial y el evento estará conducido por Javier Castañeda, Director de Tecnología y Cibercultura de Casa Asia.

La entrada a la charla es libre, hasta completar el aforo.

Gracias a Casa Asia por la organización y a los colaboradores: Norma Editorial, Hoteles Derby, Grupo Borges, Cavas Gourlart y Vinos Rias Baixas.

¡Nos vemos el 29 de octubre en Casa Asia en Barcelona! ¡No os lo perdáis!


Transitoriedad – Shogyoumujou しょぎょうむじょう 諸行無常

Una de las lecciones de vida que he aprendido de los japoneses es a no preocuparme demasiado por nada. La cultura occidental nos inculca mucho el preocuparnos por el futuro, en las culturas asiáticas he notado que la mayoría de la gente no se preocupa tanto por el futuro y se centran más en el presente y futuro cercano. Tienen una visión más transitoria de la vida, en general sienten menos apego a cosas-objetos y también quizás a personas. No quiero decir que no quieran a sus seres más cercanos, sino que saben aceptar con mayor facilidad el separarse de alguien querido que nosotros (Estoy generalizando según lo que yo he visto hasta ahora).

Japón es uno de los países menos religiosos del mundo, pero aún así, las ideas fundamentales del budismo y el sintoísmo están embebidas en la sociedad. En España también hay muchas ideas del cristianismo (Aunque no seamos creyentes) que nos son “incepcionadas” por nuestro entorno sin notarlo: nuestra educación, nuestras experiencias, hablando con gente, leyendo libros, viviendo la vida en general. Por ejemplo, una de esas ideas más arraigadas que tenemos casi los españoles, es la idea del pecado. Si eres creyente sientes mucha culpabilidad si haces algo que se supone que es malo porque Dios siempre te está mirando y aunque no creas en ningún Dios también sientes culpabilidad, de alguna forma la “idea” general de “pecado” está dentro de ti aunque no seas creyente. En las religiones y filosofías de Japón la idea de pecado es mucho más débil, pero también existe una forma de controlar que los humanos no hagan el mal, aquí se cree que si haces algo bueno a algo o a alguien, el “equilibrio del universo” te recompensará con algo bueno, pero si haces algo malo a algo o a alguien el “universo” te castigará con algo malo. Se cree en el “balance” de todo, en el ying y el yang del taoísmo. Las ideas de la mayoría de las religiones, éticas, filosofías de nuestro planeta difieren en muchos aspectos pero en otros, normalmente en los componentes fundamentales de nuestra forma de vivir, se ponen de acuerdo. La idea del pecado nos aleja de hacer el mal en occidente, la idea del ying-yang aleja a los asiáticos de hacer el mal.

Ying yang

Y vamos al grano, ¡que me estoy yendo por las ramas! Una de esas ideas fundamentales que están extendidas misteriosamente por la mente de la mayoría de japoneses y también por Asia en general es la de la transitoriedad. Es un concepto proveniente del budismo, es sánscrito se pronuncia sabbe-saMkhaaraa-aniccaa, y en japonés se utiliza la palabra Shogyoumujou しょぎょうむじょう 諸行無常. La definición en español de la palabra sería algo así como:

諸行無常 [しょぎょうむじょう: SHOGYOUMUJOU] : todas las cosas de este mundo material son transitorias

Y la palabra se puede descomponer en dos partes:

Los dos primeros kanji: 諸行 [しょぎょう: SHOGYOU] : todos los fenómenos y cosas del mundo material

Los dos últimos kanji: 無常 [むじょう: MUJOU] incertidumbre

La vida humana es un flujo continuo de experiencias, personas y cosas. Puesto que todas ellas son transitorias, intentar aferrarse con demasiada energía a algo es un empeño en vano que conduce al sufrimiento. Es una forma de aprender a aceptar el cambio continuo que nos rodea. El Shogyoumujou está presente en muchos aspectos de la forma de ser de los japoneses, en la sociedad y en sus artes. Por ejemplo:

  • El Ikebana (Arreglo floral): es algo por lo que te esfuerzas al máximo para disfrutar del camino, pero enseguida la belleza de las flores se verá diluida por el paso del tiempo
  • La obsesión que tienen los japoneses por la belleza de los fuegos artificiales es otro ejemplo de belleza que desaparece al instante
  • La ceremonia del té también es un arte, tradición, al que hay que dedicarle mucho tiempo para dominarlo pero su ejecución es algo meramente efímero
  • Los jardines de arena Zen también son frágiles y “sufren” cambio en cuanto llueve o hace viento
  • La gran afición que tienen los japoneses simplemente por ver flores, la tradición del hanami también se disfruta durante una semana y luego hay que esperar al año siguiente para que vuelva
  • Los cocineros y restaurantes japoneses, aunque sea un sitio barato, en general dedican mucho tiempo a que la presentación de la comida sea bella, aun sabiendo que esa belleza va a desaparecer en el momento en que alguien se la coma.
  • Los edificios y casas en Japón se construyen pensando que van a ser reemplazados en unos 20 o 30 años. En Japón hay muy pocos edificios de más de de 50 años. No se construye para que permanezca, se construye para que sea útil en ese momento.
  • En Japón hay muchísimas tiendas de segunda mano. En general, los japoneses no sienten tanto cariño por objetos como nosotros. Suelen deshacerse de objetos una vez dejan de serles útiles ya sea tirándolos o vendiéndolos en tiendas de segunda mano. Por ejemplo, se suelen ver muchos libros y manga por las calles. Según lo que he visto yo, en las casas japonesas hay muchos menos objetos que en nuestras casas en occidente.
  • Los interiores de las casas tradicionales japonesas tienen paredes que se pueden cambiar con libertad. El interior de la casa CAMBIA según la estación.
  • Los protagonistas en mangas y anime japoneses suelen ser mortales. Durante el transcurso del manga se suele ver la evolución de los personajes, como crecen a través de experiencias y en algunos mangas incluso mueren. En cómics americanos los héroes suelen ser inmortales y siempre se muestran en el mismo “estado de perfección”, no cambian.
  • En Japón se suelen ver muchas más remodelaciones de casas, tiendas, edificios, lugares públicos que en occidente. Les da menos miedo cambiar.

Son sólo algunos ejemplos, pero podría seguir escribiendo durante horas. Por supuesto, en occidente también hay mil ejemplos de transitoriedad pero por lo general nos gusta más intentar parar el tiempo, intentar para el cambio (Que es inevitable) en vez de aceptarlo. En occidente construimos edificios para que perduren en el tiempo, nuestras casas no cambian mucho en 10 o 20 años, en nuestros museos tenemos estatuas que prácticamente no han cambiado en miles de años, cuanto más vieja la estatua y cuanto menos haya cambiado más valor tiene, lo mismo con los cuadros y el arte en general. En Japón algunos de los templos más valiosos del país fueron reconstruidos hace apenas 20 años. En occidente solemos guardar cosas, pensando que alguna vez en el futuro quizás las necesitemos, en vez de practicar arreglo floral jugamos con arcilla y creamos objetos que son más permanentes. En occidente gente de poder y/o fama desea que sus nombres permanezcan en la historia, quieren la eternidad.

He estado pensando y quizás está mentalidad de combatir al cambio, de intentar crear cosas eternas quizás venga de la cultura Egipcia y después evolucionó en Grecia. Los egipcios construyeron para la eternidad, sus templos y pirámides aguantan el paso de los milenios, sus mitos, su historia, sus faraones y sus leyendas también han sobrevivido hasta nuestros días. Los héroes griegos, sus mitos, su cultura, sus esculturas, sus templos también han sobrevivido el paso mucho tiempo. La cultura griega quería resonar en la eternidad desesperadamente y lo consiguió:

Ulises dijo:

“La humanidad está hechizada por la vastedad de la eternidad. Si nos preguntamos a nosotros mismos: ¿harán eco nuestras acciones a través de las centurias? ?¿Escucharán los hombres y mujeres del futuro nuestros nombres una vez nos hayamos ido y se preguntarán quienes fuimos, se acordarán de la bravura con la que luchamos, y la fuerza con la que amamos a nuestros cercanos?

“Si alguna vez alguien cuenta mis historia, déjales que digan que caminé con gigantes. Hombres nacen y caen como el trigo en invierno, pero estos nombres nunca morirán. Déjales que digan que viví en los tiempos de Héctor. Déjales que digan que viví en los tiempos de Aquiles”

“Esta guerra nunca será olvidada, tampoco los héroes que lucharon en ella”

En las palabras de Ulises se puede entrever cierto miedo a a ser olvidado, miedo al paso del tiempo, miedo al cambio, miedo a desaparecer de este mundo para siempre. Ulises quería ser recordado para siempre y lo consiguió.

No sólo Ulises, los seres humanos estamos programados para ser reacios al cambio, nos gusta la seguridad. Más a unos que a otros, pero nos gusta tener nuestra vida más o menos controlada y nos estresamos cuando hay demasiadas variables fuera de control. Seguramente sea algo relacionado con la evolución, cuando estamos en un entorno estable nuestro subconsciente está tranquilo porque sabe que no hay peligros, sabe que vamos a sobrevivir. Por el contrario, si afrontamos demasiados cambios a la vez sentimos riesgo y seguramente se activen en nuestro subconsciente miedos relacionados con la supervivencia de nuestros genes. Por ejemplo sentimos estrés ante una mudanza (El subconsciente se pregunta si “sobreviviremos” en el nuevo lugar), sentimos miedo ante la pérdida nuestro trabajo (El subconsciente se pregunta si “sobreviviremos” sin dinero que necesitamos para comer), sentimos miedo ante la pérdida de nuestra pareja (El subconsciente se pregunta si encontraremos la siguiente pareja ideal con la que podamos transmitir nuestros genes a las siguientes generaciones). Nuestra naturaleza, diseñada para que nuestros genes sobrevivan, es reacia al cambio, que casi siempre supone un riesgo.

Aun sabiendo que es inevitable, nos desconcierta el paso del tiempo, el cambio a nuestro alrededor, hablamos sobre lo que cambia, sentimos nostalgia, añoramos los viejos tiempos, nos gusta recordar los 70, los 80 y últimamente los 90. Por supuesto, a los japoneses también les cuesta aceptar el cambio, les gusta mucho recordar los viejos tiempos, la nostalgia es algo muy presente en la sociedad japonesa y les da mucho miedo cambiar de trabajo, pero cada vez menos. Pero por lo general, siento que aceptan con más facilidad la transitoriedad de todo lo que nos rodea, tienen el Shogyoumujou しょぎょうむじょう 諸行無常 en sus mentes. Las enseñanzas de Siddharta, de Buddha:

“Si pensamos detenidamente en el cambio, este nos enseña que debemos disfrutar de nuestras experiencias sin aferrarnos a ellas. Para disfrutarlas, para aprender lo máximo de ellas, tenemos que apreciar su intensidad al máximo en el momento presente siendo 100% conscientes de que pronto terminará y tendremos que aprovechar, disfrutar, abrazar cualquier cosa que venga después.”

“Aprender sobre el cambio nos enseña a tener esperanza. Porque el cambio está dentro de la naturaleza de las cosas, nada es fijo, ni siquiera nuestra identidad. No importa lo mala que sea la situación actual, todo es posible. Podemos hacer cualquier cosa que queramos, podemos crear cualquier mundo en el que queramos vivir y podemos convertirnos en cualquier que queramos ser.”

Fijaos en lo diferentes que son las palabras de Buddha a las de Ulises. Buddha nos anima a vivir el momento y a aceptar el flujo del tiempo, por el contrario Ulises desea permanecer en la eternidad. Irónicamente, aunque a Buddha seguramente le daba totalmente igual ser recordado en el futuro, también lo consiguió al igual que Ulises. En las palabras de Buddha también se remarca que el cambio es algo positivo porque nos da siempre esperanzas que de podemos cambiar a mejor. Mientras que las palabras de Ulises transmiten nostalgia, transmiten que el momento en el que Ulises vivió es prácticamente inmejorable “Déjales que digan que viví en los tiempos de Héctor. Déjales que digan que viví en los tiempos de Aquiles”. Ulises niega el paso del tiempo, quiere congelar el que considera es el mejor momento del universo.

Ulises, obsesionado con la PERMANENCIA, diría: “¿Resonarán tus acciones a través de las centurias?
Buddha, obsesionado con la IMPERMANENCIA, diría: “Disfruta el sabor de tu experiencia del presente y sabiendo que va este presente cambiar actúa para crear felicidad a largo plazo

Destaco “crear felicidad a largo plazo” porque muchos estaréis pensando que con tanto cambio lo suyo sería disfrutar de los placeres de la vida sin pensar en las consecuencias. Las enseñanzas de Buddha dicen totalmente lo contrario, los placeres humanos no conducen a la felicidad a largo plazo (Por ejemplo: comida deliciosa o sexo), hay que actuar pensando en construir felicidad a largo plazo, por ejemplo siendo empáticos y compasivos con la gente de tu alrededor.

El occidente también se está extendiendo últimamente la idea de aceptar transitoriedad, sobre todo en las grandes ciudades, donde la vida de la gente cambia mucho más rápido en pueblos, donde la gente cambia de casa cada dos por tres, donde la gente apenas tiene objetos en casa y simplemente van creciendo como personas a través de aprendizaje y experiencias. “Wear sunscreen” es un vídeo que incluye muchos de los conceptos fundamentales del Shogyoumujou しょぎょうむじょう 諸行無常 del Budismo:

La transitoriedad, el Shogyoumujou del universo es inevitable y conocida por todos, pero la forma de afrontarla es diferente según la cultura. En occidente intentamos desesperadamente combatir contra el cambio, mientras que en Japón se intenta aceptar ese cambio y a aprender a vivir con él. Son diferentes formas de considerar un hecho, y esa forma de considerar el hecho está en nuestras mentes, ha entrado en nuestras cabezas al haber sido educados en cierta sociedad y entorno. En mi caso, las ideas de combatir el cambio están muy arraigadas en mi mente. Aunque parezca mentira me aterra el cambio, no me gusta la incertidumbre me gusta tener controlado lo que va a pasar después. A veces me preguntó como llegué a Japón sabiendo que me aterra tanto el cambio, seguramente mis ganas de descubrir mundo fueron mucho más grandes que mi miedo al cambio.

No se si es la experiencia, que me hago mayor o el vivir con japoneses, pero poco a poco estoy aprendiendo más a aceptar el cambio y a disfrutarlo. Antes no solía tirar nada, ahora me deshago de todo en cuanto puedo, por ejemplo, cuando leo un libro lo vendo o lo regalo, sólo vivo con los objetos que necesito. En España tenía obsesión por guardar y coleccionar todo. De hecho, este blog es también una consecuencia de mi obsesión por conservar las cosas que aprendo, por combatir contra el paso del tiempo y poder recordar en el futuro lo que me sentía y vivía en el pasado. Seguramente mi afición por la fotografía también es una consecuencia de mi obsesión por parar el tiempo, por capturar momentos de mi vida. Voy aprendiendo a ACEPTAR la transitoriedad de mi vida en vez de AFRONTARLA, en vez de bloquearme ante ella intento tomar acciones, en vez de PREOCUPARME ante el cambio inminente intento DISFRUTARLO/VIVIRLO, pero todavía me falta mucho por aprender.

Aceptar el cambio de objetos y cosas de a nuestro alrededor es relativamente fácil, me ha costado pero creo que he aprendido, pero aceptar el cambio en las personas con las que convives cada día, personas a las que amas, es mucho más difícil: los amigos, los compañeros de trabajo, la familia; ya sea porque se mudan a un lugar lejano, porque las circunstancias de la vida te alejan de ellos o porque se despiden de este mundo. No se si podré aprender a aceptar este tipo de transitoriedad/Shogyoumujou en mi entorno por mucho que me esfuerce.

Lo curioso es que aunque me de miedo el cambio, una vez ha llegado el cambio a mi vida casi siempre es a mejor, nunca me he arrepentido en nada en esta vida y no creo que me arrepienta nunca de nada. ¿Y vosotros, ACEPTÁIS el cambio o lo AFRONTÁIS? ¿Os da miedo la transitoriedad continua en vuestras vidas? ¿Casi siempre vuestros cambios son a mejor o a peor?

¡Todos a aprender a disfrutar de la inevitabilidad del fluir continuo del tiempo, de la transitoriedad de cada momento!


InoKashira VS InoGashira

El idioma japonés se escribe con tres alfabetos: Hiragana, Katakana y Kanji. Pero desde que Japón empezó a conectarse con occidente han sido varios los intentos por buscar formas de escribir japonés utilizando nuestro alfabeto. La idea básica de todos estos intentos consiste en emular la pronunciación de los caracteres japoneses lo mejor posible utilizando el alfabeto latino. Aunque ninguno los intentos es perfecto el método más utilizado hoy en día es la romanización Hepburn.

Yo nunca me he tomado muy en serio el aprenderme perfectamente las normas para escribir japonés con nuestro alfabeto porque me parece bastante absurdo, es algo así como intentar escribir español con caracteres japoneses. Pero sí que es verdad que a algunas personas les va bien para empezar a estudiar el idioma, aunque yo no lo recomiendo. Es duro, pero es mejor empezar directamente con hiragana. De hecho, es tan absurdo que los extranjeros sabemos escribir mucho mejor japonés con alfabeto latino que los mismos japoneses, lo cual es bastante entendible.

Fijaos por ejemplo en este cartel en el que escriben la palabra 井の頭 una vez como inoKashira y otra vez como inoGashira. En realidad es una palabra complicada y técnicamente sería inoKashira pero al pronunciarla en japonés rápidamente suena más a lo que escribiríamos con nuestro alfabeto como inoGashira. ¡Da un poco igual pero no se ponen de acuerdo ni en la misma señal!

Inokashira