Japoneses Durmiendo 14

Nueva edición de nuestra colección de fotos de japoneses durmiendo. Siempre, con todo mi cariño hacia los japoneses, yo también le he encontrado la gracia a eso de dormir en cualquier lado.

Esta primera foto no es mía, la encontré aquí. Parece ser que la sacaron la semana pasada en la línea Yamanote.

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese
Esta creo que me la enviasteis vosotros, ¿alguien se acuerda de quién es?

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Sleeping Japanese

Arashiyama Sagano

Son muchas las veces que estuve en Kioto paseándome por sus avenidas, callejones y templos, pero por alguna extraña razón hasta hace dos semanas nunca había visitado la zona de Arashiyama y Sagano. Fue un paseo espléndido, incluso bajo de la lluvia del tifón que se paseaba por los cielos de Japón ese día.

Cruzamos un bosque de bambú escuchando al viento abrirse paso entre miles de cañas de varias decenas de metros, tomamos el té en la casa del que fue un gran actor de cine japonés a principios del siglo pasado, nos perdimos por escaleras de templos que cada vez se encaramaban más en las ladera de la montaña, nos refugiamos en una tienda de souvenirs cuando empezó a llover con fuerza y cruzamos el templo de Tenryu-ji donde lo más bello son el jardín y el estanque que se esconden tras el honden (Edificio principal).

Arashiyama Sagano

Arashiyama Sagano

Arashiyama Sagano

Arashiyama Sagano

Arashiyama Sagano

Arashiyama Sagano

Arashiyama Sagano

Arashiyama Sagano

Arashiyama Sagano

Bamboo forest

Subiendo escaleras

Arashiyama Sagano
Matcha y un dulce para recuperar fuerzas a mitad del día.

La mejor forma de llegar a la zona es con la línea Sagano de JR desde la estación de Kioto hasta la estación Saga Arashiyama, se llega en 15 minutos.

Sushi de rana y sepia viva

Mi hermano me envió este enlace de reddit en el que comparte estos vídeos de comidas bizarras en Japón. No es algo que te encuentres todos los días en los restaurantes de Japón pero lo hay. Lo de la sepia sí que lo he visto una vez, aunque la que me tocó a mi no se movía tanto como la de este vídeo:

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Sakuma drops – Los caramelos de «La tumba de las luciérnagas»

La tumba de las luciérnagas (Grave of the Fireflies, 火垂るの墓) del Studio Ghibli es la película más triste que he visto nunca y al mismo tiempo la mejor película anti-guerra que he visto jamás. Cuenta la historia de dos niños huérfanos, Seita y su hermana Setsuko, después de los bombardeos de Kobe al final de la Segunda Guerra Mundial. Se encuentran solos en un paraje desolador y una de las pocas cosas que tienen para comer es una caja de caramelos que Setsuko guarda como si fuera un tesoro. Conforme se va desarrollando el argumento, la caja de caramelos se convierte en uno de los símbolos más importantes de la película.

La caja de caramelos de Setsuko es de Sakuma Drops (サクマ式ドロップス), unos caramelos que se llevan fabricando en Japón desde el año 1908 por Sakuma Seika. Aunque hoy en día no es fácil encontrarlos, a mi me encantan y los compro siempre que tengo ocasión. Esta es la caja edición especial de la película La tumba de las luciérnagas, junto al dibujo de las frutas está Setsuko mirando a ver si queda un último caramelo dentro:


Son de muchos sabores y todos tienen algo de jugo de fruta.


Una de las escenas en la que sale la caja de Sakuma Drops en La tumba de las luciérnagas

Hace tres años pusieron en la NHK una teleserie y una película basadas en la película de animación de Ghibli. Parece que el argumento es bastante diferente y no gustó mucho pero también sale la caja de Sakuma Drops, inseparable compañera de Setsuko:

El diseño de las cajas de Sakuma Drops ha cambiado 13 veces en los más de 100 años de historia que tiene. Esta es la línea temporal en la que se puede apreciar como ha ido evolucionando hasta nuestros días:

Meoto Iwa – 夫婦岩

Hace miles años…

Después de crear la primera isla de Japón con la lanza Amenonuboko, Izanagi e Izanami descendieron a ella desde el cielo y construyeron una columna que llamaron Amenomihashira («El pilar del cielo»). Caminaron alrededor de la columna en direcciones opuestas y cuando sus miradas se encontraron la Diosa Izanami le dijo a Izanagi: «¡Eres tan hermoso, amable y joven!», a lo que Izanagi respondió: «Oh, tu eres la más hermosa y joven». Sin mediar más palabras hicieron el amor junto a la columna Amenomihashira por primera vez y poco después nació Hiroku, su primer hijo. Nació deforme y decidieron deshacerse de él poniéndolo a bordo de una canoa y dejar que se lo llevara la corriente del mar. Hiroku no murió, su fortaleza le hizo sobrevivir y con el tiempo fue conocido como Ebisu, el Dios de la suerte y los pescadores.

Disgustados, Izanagi e Izanami regresaron al cielo a consultar con los dioses qué era lo que habían hecho mal. Sus superiores les dijeron: «Os equivocásteis, ¡en la ceremonia de enlace el hombre es el que tiene que hablar primero!».

Volvieron a realizar la ceremonia de matrimonio caminando alrededor de la columna Amenomihashira en direcciones opuestas hasta encontrarse, pero esta vez fue el Dios Izanagi el que habló primero. Se casaron según las normas de los dioses, hicieron el amor incontables veces y tuvieron muchos hijos legítimos que se encargarían de seguir con la tarea de creación de Japón.

Hace 2020 años…

Yamatohime, hija del emperador de Japón, llevaba años en busca del emplazamiento perfecto para construir un templo dedicado a la Diosa Amaterasu, una de las hijas que Izanagi e Izanami engendraron junto a la columna Amenomihashira.

Unos días antes de que Amaterasu le hablara al pasearse por la ribera del río Isuzu, Yamatohime anduvo por las playas de la actual prefectura de Mie. Al horizonte divisó dos rocas que surgían del mar como si fueran los hombros de un Dios. Cuenta la leyenda que la belleza de ese par de rocas la dejó tan embelesada que al partir de camino a seguir buscando el hogar de Amaterasu se volteó dos veces para apreciar su belleza por última vez.

Aquellas dos rocas cuya hermosura la sedujeron no eran los hombros de un Dios, eran Izanagi e Izanami.

Hace unos 1500 años

La leyenda de la belleza que cautivó a Yamatohime al ver las dos rocas se mantuvo en la tradición oral. No se sabe exactamente cuando fue, pero años más tarde los monjes del templo de Ise decidieron que había que enlazar, unir, casar a las rocas Izanagi e Izanami utilizando una cuerda shimenawa.

En musubi (縁結び) es una de las muchas palabras del idioma japonés que significa «contraer matrimonio». El primer caracter 縁 significa «cuerda» y 結び significa «atar o enlazar». Es curioso que en nuestro idioma también podemos decir «enlace matrimonial» y en inglés «marriage tie».

Los monjes de Ise confeccionaron una cuerda enorme utilizando paja de arroz y enlazaron con ella las dos rocas. En la cima de la roca más grande, que representa a Izanagi pusieron una pequeña puerta torii de madera. Desde entonces, Izanagi e Izanami, que se casaron por primera vez dando una vuelta a la columna Amenomihashira y haciendo el amor, quedaron enlazados para siempre. El conjunto de las dos rocas unidas por la cuerda shimenawa pasó a ser conocido como Meoto Iwa (夫婦岩), donde 夫 significa «marido», 婦 significa «mujer», y 岩 significa «roca».

Meoto Iwa es visitado por miles de turistas cada año y dicen que trae buena fortuna en asuntos amorosos.

17 de Julio de 2011

Nos despertó la luz del alba que transpasaba con candidez los paneles shoji que cubrían las ventanas de nuestra habitación. Salimos de nuestro ryokan, el edificio más viejo de la calle, el cual parecía salido de una película de Akira Kurosawa y caminamos hasta la vera del templo de Ise donde nos montamos en nuestras bicicletas que nos acompañarían durante el resto del día. No íbamos al encuentro de Chanquete, nuestro destino era Meoto Iwa.

Pedaleamos rumbo al mar, alejándonos del templo de Amaterasu, acercándonos a las rocas de sus padres Izanagi e Izanami. Atravesamos la ciudad de Ise, cruzamos varios ríos y nos bañamos en el verde de los arrozales de sus alrededores. El Sol caía con fuerza, pero el olor a mar, cada vez más intenso, nos daba energía para seguir pedaleando. Una hora después, el añil del cielo se unió en el horizonte al azul del mar.

Mirando hacia el sur divisamos la primera puerta torii del templo de Meoto Iwa. Las bicis nos llevaron por la orilla del mar hasta cerca de la puerta, allí nos bajamos y entramos a pie en territorio sagrado. Pasear entre el mar y los acantilados despertó reminiscencias de mis paseos por el borde del Peñón de Ifach junto a mis padres. También nos hizo recordar Miyajima, otro lugar precioso de Japón en el que el mar y la tierra firme se funden en un templo.

El iPhone con Hipstamatic fue el primero en capturar a Izanagi e Izanami, al marido y la mujer, a Meoto Iwa 夫婦岩:

Meoto Iwa なう

Y después fue la Hasselblad, que sacó unos azules preciosos:

Meoto Iwa

Meoto Iwa

Hacía tiempo que no me hacia una foto en plan turista. Sara se encargó de tomar está instantánea en la que parece que acabo de salir del DeLorean de Doc y McFly:

Meoto Iwa

Y en la siguiente todo el equipo de exploradores de rincones preciosos de Japón:

Meoto Iwa

Meoto Iwa

La fuerza de la Luna haciendo que la marea suba y baje, las nubes, la intensidad de la luz del Sol, la hora del día, la fuerza del viento y las olas, el día del año, el ángulo desde donde mires… son factores que influyen en cómo verás las rocas de Meoto Iwa cuando las visites. Dicen que uno de los mejores momentos para ver Meoto Iwa en su máximo esplendor es al amanecer durante los meses de Mayo, Junio y Julio, en los que se puede ver el Sol naciendo en el horizonte enmarcado entre las dos rocas y la cuerda shimenawa. Con mucha suerte, si hace buen tiempo, también se puede ver la silueta del Monte Fuji.

Al igual que Yamatohime, nosotros tampoco nos conformamos con ver Meoto Iwa una vez. Después de nadar por el mar y comer un filetón de ternera volvimos a ver las dos rocas otra vez.

Meoto Iwa - Hipstamatic version

Meoto Iwa - iPhone version

Meoto Iwa - Nikon version

Meoto Iwa - Hasselblad version

Al volver a nuestro ryokan al final del día me entraron ganas de volver a ver Kikuhiro no Natsu, la imagen de las rocas alzándose sobre el mar se entremezcló en mis pensamientos con las piedras que surgen de la grava del jardín seco de Ryoanji y me pregunté si las dos rocas (Izanagi e Izanami) siguen hablando por las noches cuando nadie les observa recordando los tiempos en los que tuvieron que encargarse de crear Japón.

Septiembre de 2011

La cuerda que enlaza las dos rocas de Meoto Iwa se cambia tres veces al año: en Mayo, en Septiembre y en Diciembre. El próximo cambio toca en septiembre de este año. La cuerda no cayó del cielo, son estos hombres luciendo culo y pantorrilas los que se encargan de cambiar la cuerda:

«El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que gozan; pero para quienes aman, el tiempo es eternidad». – William Shakespeare