Cuatro detalles del día

Os cuento hoy cuatro detalles, tal y como los he visto, que rompen con algunos tópicos japoneses.

Estoy en Okinawa hasta la semana que viene. En Tokio casi todo el mundo se mueve en tren pero aquí el transporte principal son los coches y autobuses, solo hay una línea de monorail en el centro de Naha.

Como viandante cada vez me preocupa más que los conductores vayan mirando la pantalla del smartphone. La ley en Japón es parecida a la Española excepto en que aquí si el coche está totalmente parado, por ejemplo, en un semáforo en rojo, puedes mirar la pantalla del móvil y usarlo todo lo que quieras sin ninguna consecuencia.

El problema es que muchos conductores se ponen a hacer scroll en redes sociales con una mano en el volante y la otra sosteniendo el smartphone esperando a que el semáforo se ponga verde y al final terminan despistados arrancando a destiempo (Sin darse cuenta de que hay peatones, muchas veces siguen con la mirada en la pantalla etc).

Veo gente a diario que conduce y mira pantallas (no parece que multen mucho), pero hoy vi algo nuevo. Una chica conducía con el pie izquierdo encima del asiento y la barbilla apoyada en la rodilla mientras veía una película en la pantalla de una tablet, parecía que estuviera sentada en el sofá de su casa. Sostenía el volante con una mano y solo usaba el pie derecho para acelerar y frenar…

Japón es una sociedad con muchas reglas, pero hay ciertas normas que por alguna razón misteriosa mucha gente se las pasa por el forro.

Luego fui a la oficina de correos y enseguida noté que la persona que me atendía estaba de mal humor. Cuando acabas de llegar a Japón tienes la sensación de que todo el mundo es amabilísimo, pero cuando aprendes los matices del idioma y su comunicación no verbal, te das cuenta de que es un lugar como cualquier otro: hay gente amable, gente mal educada, gente que está teniendo un mal día, felices e infelices etc… La señora Nakamura en la oficina de correos me recibió mandándome literalmente a casa: «tienes que rellenar estos formularios en una web en casa aquí no te podemos ayudar». Al ver que yo no cedía a sus órdenes otra empleada ha venido y me ha dicho que lo podía hacer todo en la misma oficina de correos y que ella me ayudaba con el proceso. Conseguí enviar mi paquete, pero al final la señora Nakamura se equivocó y me cobró el doble y no me dio el ticket… Otra vez, vino la otra chica (la amable) y me ayudó con todo el proceso para devolverme el dinero que había pagado de más.

Mientras estaba en la oficina de correos rellenando formularios sonó la alarma del edificio. También comenzaron a pitar las alarmas todos los smartphones que llevábamos los clientes y los empleados. Si acabara de llegar a Japón me asustaría con tantas alarmas sonando a la vez como si fuera una orquesta de borrachos, pero ahora reacciono como todos los demás: nadie se inmuta (Simplemente leemos el texto de la alerta en el móvil hasta que deja de sonar el pitido estridente). Estas alarmas suelen ser por tsunamis, terremotos, tifones, inundaciones etc… La de esta mañana es por un tifón que pasa entre Okinawa y Taiwan.

Japón está muy preparado para temas de desastres naturales y sistemas de alarmas, pero ¿qué pasa si hay tantas alarmas que la gente termina ignorándolas?

Finalmente, de camino a casa, las primeras ráfagas de viento atifonado azotaron mi paraguas hasta romperlo. Un chaval que vio cómo mi paraguas se partía en trozos se comenzó a reír y me contagió la risa. Terminamos los dos riéndonos juntos, compartiendo una pequeña conversación y viendo como las varillas y el plástico del paraguas salía volando.

El tópico es que los japoneses no suelen interactuar con desconocidos, pero con este chaval fue todo lo contrario. Otro tópico es que todos son cordiales, pero con la señora Nakamura en la oficina de correos tuve que lidiar con incompetencia y mal humor. Y finalmente me encontré con la conductora temeraria que no respeta ninguna norma conduciendo como si estuviera en el salón de su casa, son muchos los que no respetan las normas.

En todas partes se cuecen habas.

Filosofía en inglés en camisetas

Una de las consecuencias de la llegada de los últimos modelos de IA es que la traducción automática de japonés a inglés es mucho mejor. Esto ha hecho que cada vez se vea menos japanglish (inglés japonesizado).

Los últimos días me he fijado en la gente con la que me he cruzado y he memorizado estos «mensajes» que llevaban en las camisetas:

«Whatever you think is best»
«Good feelings days»
«Good smile, happy life»
«Enjoy life, be happy»
«I learn from yesterday»

Al menos las frases comienzan a tener sentido y algunas incluso molan.

Cuando un extranjero se pone una camiseta con un mensaje en chino o japonés suele caer en trampas similares. Aunque el japonés de la camiseta sea perfecto y te parezca que tiene sentido, para un japonés el mensaje seguramente será «dasai» (hortera).

Pero nada supera las camisetas con mensajes en inglés de los «viejos» tiempos:

Monte Omuro

Hace unos años subí al Monte Omuro en Shizuoka. Fue un viaje con amigos de esos que te unes sin saber muy bien a dónde vas, por eso fue una gran sorpresa estar de repente en la cima de este volcán con un cráter tan «perfecto». Además, al estar todo cubierto con hierba verde parece de mentira, es como si un diseñador de un videojuego le hubiera puesto una textura verde.

Además disfrutar del paisaje, bajamos al interior del cráter y estuvimos practicando tiro con arco. Hay dianas instaladas en el fondo del cráter donde puedes alquilar arcos y flechas por horas.


Web del «lift» oficial para subir

Dersu Uzala

Rashōmon fue durante mucho tiempo mi película favorita de Kurosawa. La forma en que la verdad se fragmenta en múltiples versiones me parecía fascinante. Pero todo cambió el día que vi Dersu Uzala, cuando descubrí un Kurosawa menos preocupado por el artificio narrativo y más por contar una historia de aventuras.

De Dersu Uzala me maravilló su humanidad. “Más humano que un humano”, pensé, recordando Blade Runner. El protagonista de la historia, que da título a la película, era un tipo de hombre que ya no existe en nuestro mundo. Dersu vivía en una conexión íntima con la naturaleza: hablaba con los árboles, las montañas, los ríos, los osos y las ardillas, llamándolos “gente”, tratándolos como semejantes. No había para él división entre lo humano y lo no humano; todo estaba unido en un mismo tejido.

Mi sorpresa fue mayúscula al descubrir que Dersu no era una creación de Kurosawa, sino una persona real. El explorador ruso Vladimir Arseniev lo conoció a comienzos del siglo XX en la taiga siberiana y escribió un libro sobre las aventuras que tuvieron juntos. Akira Kurosawa leyó la primera traducción al japonés del libro de Vladimir Arseniev en los años cuarenta y siempre tuvo en mente hacer una película sobre Dersu.

Leí el libro de Dersu Uzala hace poco, casi del tirón, pero al final no quería que terminara, anhelaba seguir caminando con Arseniev y Dersu por las montañas y bosques, aprendiendo a entender las señales del viento y las huellas en la nieve.

Más que un libro de aventuras es una historia de amistad y de cómo la modernidad crea barreras que nos separan cada vez más de la naturaleza. Quizás los peligros de la naturaleza no sean nuestros enemigos, sino maestros de los que aprender.

Hoy, cerca de Vladivostok, hay una monumento dedicado a Dersu Uzala y a Arseniev. Una prueba de que la amistad entre ambos trascendió el tiempo.

Al terminar el libro de Arseniev y volver a ver la película, comprendí que Dersu no pertenece solo a Rusia ni a Japón. Dersu es universal, porque representa una forma de ser que hemos olvidado, pero que tal vez todavía podamos recuperar.

«Kurosawa-san mostró que la naturaleza no es un enemigo, sino un maestro. Dersu es el abuelo que todos los personajes de mis películas desearían tener.» (Hayao Miyazaki).

Libertad de expresión, ética y manga

En una era en la que vemos mucho debate sobre la libertad de expresión me gustó mucho esto que encontré en un libro de Osamu Tezuka, el padre del manga.

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Al dibujar manga, hay algo que se debe respetar absolutamente por encima de todo: los derechos humanos fundamentales. Puedes denunciar problemas punzantes o crudos en el manga cuanto quieras, pero los derechos humanos fundamentales jamás deben ser motivo de burla.

Lo que no hay que hacer nunca es:
1) Burlarse de las víctimas de guerras o desastres.
2) Menospreciar profesiones específicas.
3) Ridiculizar a etnias, naciones o al público en general.

Estos tres puntos deben respetarse siempre, sin importar el caso ni el tipo de manga. Esto se aplica a profesionales, aficionados y principiantes por igual. Si llegara a haber un manga que infrinja esto, me gustaría que tanto los autores como los lectores nos llamáramos la atención mutuamente.

Cómo dibujar manga: Desde caricaturas hasta obras largas, Osamu Tezuka, Chie no Mori Bunko.

漫画を描くうえで、これだけは絶対に守らねばならぬことがある。それは基本的人権だ。どんなに痛烈な、どぎつい問題を漫画で訴えてもいいのだが、基本的人権だけは、だんじて茶化してはならない。それは、

一、戦争や災害の犠牲者をからかうようなこと。
一、特定の職業を見くだすようなこと。
一、民族や、国民、そして大衆をばかにするようなこと。

 この三つだけは、どんな場合にどんな漫画を描こうと、かならず守ってもらいたい。これは、プロと、アマチュアと、はじめて漫画を描く人と問わずである。これをおかすような漫画がもしあったときは、描き手側からも、読者からも、注意しあうようにしたいものです。(手塚治虫『マンガの描き方 似顔絵から長編まで』(光文社 知恵の森文庫))

Fotos de las últimas semanas en Okinawa

Una de las constantes en mi vida japonesa es que no puedo parar de hacer fotos de todo aquello que me llama la atención. Pero con el paso del tiempo el ratio de cosas que me llaman la atención ha disminuido, es decir, si los primeros meses en Japón sacaba centenares fotos cada día, apenas acumulo un centenar de fotos por mes.

Como ejercicio, intento forzarme a observar mi entorno con «mente de principiante», es decir, me pregunto a mi mismo «¿Si fuera mi primer día en Japón, qué me llamaría la atención?». Pero la respuesta a esta pregunta cada vez es más difícil, así que pregunto a aquellos que venís de viaje y podéis verlo todo con frescura. Este es un tema que traté bastante en los primeros capítulos de mi libro La Magia de Japón

Llevo unas semanas de relax en Okinawa, salgo mucho a pasear con Juri, nuestra perrita shiba, que ya está algo vieja pero sigue en forma. Estas son algunas de las fotos que he sacado durante mis paseos por Naha (Okinawa).

El tema de la paz es muy candente entre los Okinawenses, que fueron de los que más sufrieron en la guerra.

He visto a este hombre varias veces paseando por el mismo barrio, estoy tentado a preguntarle porqué lleva tantas pulseras.

Aterrizó un helicóptero en el parque, sacaron a un hombre que transportaban desde una de las islas cercanas a un hospital de Naha. Pregunté y me dijeron que le había mordido una serpiente habu (Son muy peligrosas)

Un Lawson con una casa que parece tener un telescopio en la azotea.

Me parece curioso este sistema de drenaje que tienen muchos aparcamientos en Okinawa.

Escaleras cubiertas por roca caliza de Ryukyu (琉球石灰岩(りゅうきゅうせっかいがん)). Si te acercas a observar se pueden ver muchas conchas fosilizadas y otras formas orgánicas (corales). en esta foto en los primeros peldaños se aprecian circulitos negros (conchas fosilizadas)

El edificio del Okinawa Prefectural Museum and Art Museum fue construido para que se asemejara en su diseño a los castillos (gusuku) tradicionales de Okianwa.

Tres goyas que conseguí que salieran en la planta de nuestro jardín.

Sala de descanso de la piscina municipal de Urasoe.

Cup noodles, ventilador incorporado en el chaleco, videos por internet en el smartphone, y cartera de marca que dejaba desatendida cada vez que iba al baño.

Otras escaleras cubiertas por caliza de Ryukyu (En este caso solo las paredes).

A los shiisa les dediqué un ¡blogpost hace más de 20 años!, parece que no me canso de hacer fotos de shiisa 🙂