Akira Toriyama y Jackie Chan

Akira Toriyama conoció a Jackie Chan en 1986. Se admiraban mutuamente. Jackie Chan se inspiraba en Dr. Slump y Dragon Ball para sus películas, y Toriyama era tan fan de las pelis de Jackie que en el cuarto tomo de Dragon Ball introdujo al misterioso personaje “Jackie Chun” (Mutenroshi disfrazado).

El encuentro de ambas leyendas se publicó en Japón. El artículo está escrito en primera persona por Toriyama contando cómo fue el encuentro. Traduzco algunos trozos interesantes:

En las películas siempre está haciendo tonterías y cosas graciosas, pero en persona no bromea mucho, o casi nada. Es alguien más bien serio. A pesar de ser una superestrella de talla mundial, no resulta en absoluto pretencioso. Su trato es cercano, y me pareció una persona realmente agradable.

Respondió a mis preguntas de fan acérrimo con sinceridad y paciencia, fue conmovedor. Además, es muy exigente con sus propias obras. Nos contó que no estaba muy contento con el resultado de su última película.

Jackie es una persona con un verdadero espíritu artesanal, ¡lo hace todo él, desde la dirección hasta la música! Me quedé muy impresionado. Cuando mi esposa y yo mencionamos la película «Proyecto A» y «Police Story» nos dijo: «A mí también me gustan justo esas dos”. También le pregunté cómo suele crear sus obras. ¡Y su respuesta fue exactamente igual a mi manera de hacer manga! Dijo: «Crear sin pensarlo demasiado.» Me sorprendió que su proceso creativo sea parecido al mío.
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Toriyama: he visto casi todas las películas de Jackie Chan.

Toriyama: me inspiro en la forma de actuar de Jackie Chan en sus películas para crear Dragon Ball.

Jackie Chan: soy un gran fan de Arale. Me he inspirado mucho en Dr. Slump para hacer mis películas.

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Detalles de las fotos:

En una de las fotos de la revista Jackie Chan sostiene un tomo de Dragon Ball y habla sobre técnicas de kung-fu con pasión.

En otra de las fotos Jackie Chan sale firmando un autógrafo.

En otra foto Jackie Chan imita a Arale y en otra Akira Toriyama le regala varios tomos de Dragon Ball.

Hoy subí a la tercera montaña más alta de Okinawa

Hoy subí a la tercera montaña más alta de Okinawa —que es diminuta, solo tiene 452 metros de altura— con Morimoto-san que acaba de cumplir 80 años y Furudate-san (58). Nos guió Morimoto-san, que utiliza esta montaña como lugar de entrenamiento. Él vive aquí en Okinawa pero viaja mucho en avión a otros lugares de Japón con el objetivo de completar las cumbres de las cien montañas más famosas de Japón. (日本百名山, nihon hyaku meizan).

Hoy, desde la cima de Katsuudake, pude divisar Ogimi en el horizonte, el pueblo de los centenarios que nos inspiró para escribir Ikigai: Los secretos de Japón para una vida larga y feliz. Me di cuenta de que ya han pasado más de 10 años desde que estuvimos allí escribiendo el primer borrador del libro. Desde entonces hemos vuelto varias veces, para saludar a los que nos conocen, sobre todo en la oficina de turismo de Ogimi, y para grabar un documental con National Geographic.

Sentí algo de tristeza al pensar que seguramente la mayoría de los ancianos a los que entrevistamos hace más de una década, quizás ya no estén aquí con nosotros. Desde la cima también pude contemplar la isla de Iheya, allí nació mi suegra y sus siete hermanos/as, que todavía viven, están sanos y parecen llevar los genes de la longevidad de este archipiélago con mucha jungla (yanbaru), mar, y montañas pequeñas.

Screenshot

15 aniversario de la primera edición de Un Geek en Japón

Se cumplen quince años desde que salió a la venta mi primer libro: Un Geek en Japón. Fue Norma Editorial la que se aventuró a creer en mí como escritor y lanzó la primera edición.

Tras el éxito de las primeras ediciones y de ser traducido a varios idiomas, trabajé en ampliar y añadir varios capítulos durante años. Concluí el trabajo con la publicación de la que considero como la «edición definitiva» que está disponible desde el 2017. La edición actual es un libro al que dediqué más de una década de mi vida a escribir, corregir, seleccionar fotos etc.

Lo escribí pensando en todo momento:
1 – ¿Qué libro querría leer yo para entender mejor Japón?
2 – ¿Cómo lo escribo para que siga siendo igual de válido de aquí 15, 30 o 50 años?

¡Muchas gracias a todos los que leísteis Un Geek en Japón o lo vayáis a leer a partir de ahora!


Foto de una de las copias de la primera edición que conservo.


Firmando libros en Barcelona

Este año salió a la venta la versión en ruso de un Geek en Japón. ¡Es de tapa dura!


Cuando salí en la televisión japonesa hablando de Un Geek en Japón.


La versión en inglés de un Geek en Japón en una cafetería de Tokio disponible para que lo lean los clientes.

Enlaces:

Paseos aleatorios por Tokio – 6

Fotos tomadas en paseos durante el final de la primavera y el verano de este 2022 en Tokio.

Día de lluvia en Meiji Jingu

Cruce de Omotesando

T-Rex en la Apple Store de Omotesando

Paseo por Shinjuku Gyoen

Azules «Pocari Sweat»

Un museo nuevo en construcción que abrirá a finales de septiembre

Podando árboles que estaban a punto de caer detrás de los barriles de sake de Meiji Jingu días antes de un tifón

El Tocho visto desde el parque Shinjuku Chuo

El Tocho visto desde el parque Shinjuku Chuo

Relojes de agua orientales

Uno de los temas de mi novela La era de la eternidad es la construcción de un reloj de agua. ¿Qué pasaría si viviéramos en un universo en el que no podemos medir el tiempo porque nada se mueve?

Hace milenios los seres humanos empezamos a pensar en cómo calcular el paso del tiempo. Los obeliscos egipcios servían de relojes solares, por las noches cuando el cielo no estaba cubierto podíamos hacer cálculos mirando la posición de las estrellas o también usando relojes de vela o de fuego (En China utilizaban varitas de incienso).

Pero ninguno de estos métodos era muy fiable, en busca de la precisión se comenzaron a utilizar relojes de arena y de agua. En Japón, según las crónicas Nihon Shoki, el Emperador Tenchi (A finales del siglo VII) introdujo el uso de un reloj de agua llamado Ro-koku. Este reloj está considerado por algunos como el primer reloj inventado por ingenieros japoneses,


El reloj de agua Ro-Koku funcionaba con agua que iba cayendo poco a poco de un receptáculo a otro.

En La Era de La Eternidad, uno de los personajes lo basé en Su Song, un personaje histórico que vivió en el siglo XI. Fue un polímata chino que diseñó varios relojes de agua, el más avanzado fue una torre en cuyo interior una serie de ruedas hidráulicas coordinaban los movimientos para calcular el paso del tiempo.

Referencia 1: La Era de la Eternidad en Amazon.es
Referencia 2: https://www.asukanet.gr.jp/ASUKA4/mizutokei/tokei02.html
Referencia 3: https://oumijingu.org/pages/167/