Viviendo con una muñeca

No suelo publicar cosas “creepy” de Japón pero el artículo y las fotos de hoy del Washington Post muestran una faceta de esta sociedad de la que muchas veces no se habla: la soledad.

Este reportaje fotográfico muestra la vida de Senji Nakajima, un hombre de 61 años que vive con Saori, su muñeca. En palabras de Senji:

“Ella nunca me traiciona… estoy casado de humanos modernos racionales. No tienen corazón para mí, ella es más que una muñeca y me necesita. Ella es mi compañera perfecta con la que comparto momentos preciosos y da riqueza a mi vida.

“She never betrays… I’m tired of modern rational humans. They are heartless…for me, she is more than a doll…She needs much help, but still is my perfect partner who shares precious moments with me and enriches my life.”

Anotaciones relacionadas:


12 thoughts on “Viviendo con una muñeca”

  1. por desgracia esto lo sufre mucha gente y no es un fenomeno nuevo un documental frances del año 1993 que hablaba sobre otakus mostraba un hombre de unos cuarenta años rodeado de muñecas diciendo y expresandose así tambien,lo cual es muy triste

  2. Había una película que trataba este tema, solo que la película se iba un poco más por la fantasía a mitad de película. Air Doll se llamaba de Hirokazu Koreeda.

  3. Uff, y es que es la compañera ideal una muñeca que siempre hace lo que se le dice que haga y que siempre está indefensa? Me parece muy triste ese nivel de soledad pero también, por algo será? Cuál es el nivel de objetificación en el que de plano se escoje un objeto sobre una persona de verdad?

  4. Cosas que sólo se pueden ver en Japón… y es que pese a haber ido varias veces al país hay historias que no dejan de sorprenderte. Por cierto, hay una película japonesa que me encantó y que retrata muy bien lo que describes, “Air Doll”. ¡Muy bueno el artículo!

  5. A mi me ha dado una sensación de tristeza por el anciano, muchos podrán reirse pero es que la soledad es todo un tema por allá, debió de haber pasado cosas muy duras para sentir ese nivel de afecto y cariño por una muñeca, no le puedo ver lo gracioso, sino el drama humano que se infiere por lo solo de aquel hombre.

Comments are closed.