El bosque de Totoro

El bosque de Totoro, es un área verde junto al lago de Sayama (En la frontera de Tokyo con Saitama). Dicen que Hayao Miyazaki se inspiró en sus paseos por esta zona para crear Totoro. Al visitar el bosque, algunos de los rincones me recordaron al primer lugar en el que Satsuki y Mei se encuentran con Totoro.

Es un lugar ideal para pasar un día de paseo rodeado por naturaleza a apenas una hora de tren desde Shinjuku.

La estación más cercana es Seibukyujo-mae de la línea Seibu Sayama. En rojo he marcado la ruta del paseo que dimos Carlos y yo, empezando en la estación, luego bordeando el lago de Sayama y terminando en el bosque de Totoro.

Google Maps pinpoint

Un templo nada más salir de la estación de Seibukyujo-mae

Salida del templo

El lago de Sayama es una de las reservas de agua más importantes de la ciudad de Tokio. Con suerte se puede ver el Monte Fuji al horizonte, pero a nosotros nos salió el día gris. En la época de florecimiento del sakura, el paseo junto al lago está lleno de árboles de sakura.

El acceso al bosque es complicado y nos perdimos como niños. (A Lost Child – Jo Hisaishi ). Dimos varias vueltas antes de encontrar a Totoro, pero gracias a ello descubrimos varios santuarios sintoístas preciosos.

El área considerada como Bosque de Totoro トトロの森 no tienen ninguna atracción especial (No está preparado para el turismo), excepto la intención de intentar mantener la naturaleza lo más intacta posible. La idea fundamental de la asociación que protege el Bosque de Totoro es conservar la vegetación y fauna (¿Totoro?) autóctona de la zona. Según la web del bosque, han catalogado más de 200 especies de pájaros, 2500 de insectos, y 19 especies de mamíferos, habitando el bosque.

El resto del día paseamos caminando hacia el norte y seguimos sacando fotos. Nos encontramos con un caballo de paja reiwa «令和» (Nombre de la nueva era desde el cambio de Emperador), un santuario con mascota y una tienda de bicicletas con un gato simpático vigilando.

Web oficial De la asociación protectora de los bosques de Totoro (Japonés) y también en Inglés.

Lecturas de cuarentena

Aquí en Tokio el ataque del bicho empezó pronto así que he aprovechado el tiempo libre extra durante los últimos meses para leer. Empiezo comentando un libro que todavía tengo medias pero que me está fascinando tanto que dejo de hacer otras cosas solo para ponerme a seguir leyendo y pasar un rato con Edmundo Dantès:

El conde de Montecristo – Alexandre Dumas

No entiendo cómo nadie me recomendó antes esta novela, está escrita en el siglo XIX pero es de lectura fácil y trepidante. Confieso que hace un mes, cuando vi que tiene cerca de 1200 páginas casi me echo atrás, pero fue leer las primeras veinte páginas y ahora que ya voy casi por la mitad no quiero que termine.

La trama te mantiene en vilo en todo momento y las personalidades de los personajes están tan bien dibujadas que parecen ser personas que realmente vivieron. La prosa de Dumas te hace querer pasar un rato charlando con el Edmundo Dantès y el abate Faria.

Disponible en español en Amazon.es

La paciente silenciosa – Alex Michaelides

Se nota que es su primera novela, pero es entretenida de principio a fin (Aunque el final quizás…). Alicia Berenson, la protagonista, es una pintora de éxito y al principio de la historia dispara cinco tiros en la cabeza de su marido, y no vuelve a hablar nunca más. Lo mejor de la historia es la personalidad de Alicia Berenson y su relación con el arte como terapia.

Parece ser que habrá película de Hollywood basada en la novela y uno de los actores confirmados es Brad Pitt.

Disponible en español en Amazon.es (La paciente silenciosa – Alex Michaelides)

Blueprint – Nicholas A. Christakis

Nicholas explora los ingredientes fundamentales que debe tener una sociedad de seres humanos para que funcione en paz y armonía. El libro analiza el problema desde muchas perspectivas, explica desde experimentos modernos usando encuestas online y creando «sociedades artificiales online» hasta la historia de todos los naufragios de los que se tiene evidencia histórica.

El capítulo de los naufragios fue el que más disfruté. Cuenta ejemplos de naufragios en los que varios de los tripulantes sobrevivieron en islas durante mucho tiempo creando sociedades desde cero. En algunos casos lograban crear una sociedad estable, en otros terminaban matándose unos a otros. ¿Porqué en unos casos funciona y en otros no?

Según Nicholas, una sociedad tiene una receta que necesita ciertos elementos fundamentales. Si los ingredientes se desequilibran conflictos aparecen.

Ahora que estoy leyendo El Conde de Montecristo, en el que el abate Faria comparte la opinión de Jean-Jacques Rousseau: «los humanos nacen libres y virtuosos pero son corrompidos por la sociedad.» Me hace ver cómo esta perspectiva ha cambiado con el tiempo. Para Nicholas A. Christakis, nuestra genética nos hace tender de forma natural a crear sociedades que pueden terminar siendo «buenas sociedades» o «malas sociedades», pero no hay nada intrínsecamente malo en las sociedades o bueno en los humanos. Es la combinación de los humanos y las sociedades en un «feedback loop» continuo en el que cada elemento se retroalimenta el uno con el otro lo que puede terminar generando el «mal» o el «bien».

No nacemos libres y virtuosos como dijo Jean-Jacques Rousseau, nademos programados por nuestra genética para crear sociedades que pueden terminar siendo buenas o malas.


Disponible en inglés en Amazon.es(Blueprint – Nicholas A. Christakis)

Terra Alta – Javier Cercas

No me identifico ni con el protagonista ni con ninguno de los personajes de esta novela, pero me encantó como está escrita y me hizo sentir como si estuviera de viaje por España. Me dejó con ganas de visitar la comarca de Terra Alta.

Terra Alta – Javier Cercas en Amazon.es

Majo no Takkyūbin 魔女の宅急便 El servicio de correos de la bruja – Eiko Kadono

Esta es una recomendación para aquellos que estéis aprendiendo japonés (Nivel entre JLPT 2 o 1). Es una novela sencilla de leer, escrita por Eiko Kadono. Fue adaptada a película de animación por Ghibli Kiki Delivery Service (1989) y dirigida por Hayao Miyazaki.

Disponible en japonés en Amazon.co.jp (Majo no Takkyūbin 魔女の宅急便)

Candela – Juan del Val

Es una novela divertida, ligera, ideal para lectura de una tarde de domingo. Al terminar puedes volver cualquier capítulo de forma aleatoria y pasarlo bien otra vez con las conversaciones de los protagonistas en el restaurante de Candela.

Disponible en español en Amazon.es (Candela)

Fractals and Chaos: The Mandelbrot Set and Beyond – Benoît B. Mandelbrot

Recuerdo programar un triángulo de Sierpinski y un conjunto de Mandelbrot con una calculadora TI-82 cuando iba al instituto, no entendía lo que estaba haciendo pero me fascinaba que tan pocas líneas de código pudieran generar gráficos de tal complejidad. He leído mucho sobre Mandelbrot pero siempre a través terceros, es la primera vez que leo un libro suyo. Teniendo un poco de base de matemáticas (Números complejos) y sabiendo programar fue más fácil de seguirlo de lo que esperaba.

Lo mejor de leer a Mandelbrot es que te va contando cómo fue descubriendo más y más cosas que no esperaba en un principio dentro un mundo matemático «nuevo» (Que siempre había estado ahí, pero nunca habíamos visto porque no teníamos ordenadores). Es como el diario de un explorador, pero en vez de en el mundo físico, dentro del mundo matemático de los conjuntos de Mandelbrot y de Julia.

El libro me sirvió también como excusa para programar en python mis conjuntos de Mandelbrot y Julia y analizar algunas de sus áreas más interesantes.

Disponible en Amazon.es – Fractals and Chaos: The Mandelbrot Set and Beyond – Benoît B. Mandelbrot

Seguir mis lecturas en Goodreads

Nos vemos en Goodreads, esta es mi cuenta.

Las rocas de los tsunamis – Lecciones del pasado que se olvidan

Esta roca en la aldea de Aneyoshi en Iwate fue erigida después de que un tsunami arrasara el pueblo en el año 1933. Grabado en la roca está escrito los siguiente: «Tener casas en lugares altos ayudará a la paz y felicidad de nuestros descendientes. Recordemos el poder destructivo de los grandes tsunamis. No construir casas por debajo de este punto.»

A lo largo de las costas japonesas hay centenares de rocas como esta que sirven de recordatorio para marcar el lugar a partir del cual se debería evitar construir.

En Aneyoshi esta roca fue respetada durante generaciones, se construyó siempre más arriba del punto marcado, y cuando el tsunami del 2011 les azotó, el agua del mar dejó de avanzar cuando llegó a 90 metros que habían colocado allí en 1933. Todos los habitantes de Aneyoshi que estaban en sus casas sobrevivieron. (Desafortunadamente una madre y sus tres hijos murieron porque estaban yendo en coche hacia otro pueblo cuando la ola vino).

Pero resulta que en muchos lugares estas «rocas marcador de tsunami» son ignoradas al cabo de tres o cuatro generaciones y se comienza a construir cada vez más cerca del mar. La mayoría de pueblos de la costa que construyeron casas hasta la línea de costa en Miyagi y Fukushima fueron totalmente arrasados en el 2011.

Es fácil acusarles, «qué tontos los que ignoraron el peligro de los tsunamis», «si los demás pueblos hubieran respetado los avisos de sus antepasados en el 2011 habríamos tenido muchas menos víctimas». Pero yo diría que es algo más general que se puede aplicar no sólo a los habitantes de las costas de Japón: «qué tontos los humanos, que nos olvidamos de las lecciones del pasado».

Plagas, pestes, tsunamis, guerras, terremotos, desastres naturales…

Con el paso del tiempo lo que les pasó a nuestros antepasados nos comienza a parecer algo etéreo, abstracto e irreal que solo existe por escrito en libros o en forma de monumentos. A veces nos pensamos que lo que sucedió en el pasado, no volverá a suceder.

Muchas «rocas tsunami» se colocaron después del 2011. Por ahora se están respetando, ¿Se respetaran en el futuro?

Covid-19 nos está enseñando muchas lecciones,
¿las recordaremos en el futuro?

La historia se repite a si misma, primero como tragedia y luego como farsa – Karl Marx
History repeats itself, first as tragedy, second as farce. – Karl Marx

Paseo aleatorio por Tokio – 3

Lo que más me gusta de Tokio es que es una ciudad interminable. Llevo 16 años dando vueltas por sus calles y todavía me pierdo cada dos por tres. La sensación de saber que todavía me puedo perder es lo que más me atrae de esta ciudad.

Tokio es una amalgama de casitas y rascacielos, a la vez una gran urbe y un conjunto de miles de pueblos. Cuando visito un lugar nuevo que todavía no conozco, me gusta explorar la zona, perderme por las callejuelas y descubrir la cultura y ambiente del barrio.

Aunque el título del post es «Paseo aleatorio», en realidad son fotos de muchos de mis paseos aleatorios. Todas las fotos son del 2018 y 2019. Algunas de ellas las fui subiendo a mi cuenta de instagram @kirainet pero la mayoría se quedaron dentro de mi smartphone.

El barrio de Bunkyo-ku todavía conserva muchas casas antiguas y verde que casi casi invade las aceras. Fijaos que el coche apenas cabe el garaje de la casa.

En la entrada de la estación de metro de Nezu (Línea Chiyoda) tienen un «vagón» de tren viejo restaurado como librería en la que puedes dejar libros que ya no quieras para que los puedan leer otras personas.

Doraemon adornando las paredes de una estación.

Cables y casitas con paredes bastante feas, pero si os fijais está lleno de macetas alineadas al borde del asfalto. Un repartidor de Kuroneko en bicicleta.

Reflejo de un árbol de ume (ciruelo) en un templo cerca de Ueno.

Una canasta de baloncesto detrás del Tocho (Edificio del Gobierno Metropolitano de Tokyo)

Un restaurante que sirven yakiniku a la hora de comer (Lo normal es para cenar) al que fui con Zordor al terminar un paseo.

Un Maneki Neko gigante.

Paredes adornadas en la estación de Nakano.

Estos mapas a la antigua usanza me encantan, aunque con los smartphones cada vez se ven menos, todavía se ven en zonas de shōtengai (Calles comerciales).

Tienda de café donde puedes elegir el que quieras y te lo tuestan a tu gusto.

Rascacielos en Ginza.

Atardecer en parque de Nakameguro con un sakura en flor.

Atardecer en una zona de Shibuya alejada de la estación.

Noche de lluvia en algún lugar de Sendagi.

Taito, con 84 trazos, es el kanji más complejo del japonés

Taito es el nombre del kanji (Caracter japonés) con más trazos que existe con un total de 84.

La parte de arriba está compuesta por una triple nube 雲 y la parte de abajo por un triple dragón 龍. Las tres nubes significan que está muy nublado, y los tres dragones significa «aparición de un dragón volando».

En conjunto podría significar algo así como: «aparición de un dragón volando en un cielo muy nublado». Pero se trata de una interpretación libre que me estoy inventando porque oficialmente se trata de una palabra fantasma: aparece en diccionarios de japonés pero nadie la usa en la práctica.

Mejor dicho, casi nadie…

En el año 2000, dejó de ser 100% una palabra/caracter fantasma porque lo empezó a utilizar un restaurante de ramen en chiba.

¿Lo sabéis identificar?

Para poder escribir este el taito en el ordenador es necesario instalar fuentes especiales.

La isla de Sado – La mina de oro, bañeras que navegan y el pájaro toki.

El verano de hace dos años Francesc y yo visitamos la isla de Sado. Elegimos este destino no porque sea especialmente bello sino por sus rarezas y misterio.

Es la sexta isla más grande de Japón, pero aun así es una gran desconocida. Tiene un pasado oscuro, al ser un territorio tan remoto fue utilizado durante siglos como lugar para exiliar a criminales y mandar a enfermos para evitar la proliferación de plagas en el resto de Japón. Aun siendo una condena algo menos grave que la pena de muerte, cuando alguien era enviado a Sado, nadie esperaba que volvieran.

Cuenta la leyenda que el primer condenado al exilio a Sado fue un poeta llamado Hozumi no Asomi Oyu (穂積朝臣老). Fue enviado a la isla en el año 722 y su crimen había sido criticar al emperador.

Para nosotros no fue un exilio pero sí una escapada de la realidad de las rutinas de nuestras vidas. Fue una pequeña aventura en la que nos encontramos con pájaros toki, vimos radares diseñados para detectar misiles norcoreanos, encontramos motas de oro incrustadas en una piedra cerca de una mina, y navegamos por el mar de Japón acompañados por gaviotas.

Llegamos al atardecer, después de unas horas navegando con el ferry que parte del puerto de Niigata. Es la única forma de llegar, el aeropuerto que tenían dejó de operar en el 2014 por falta de pasajeros. El ferry se llama Toki, igual que el pájaro más importante de la isla. Se trata de una especie de ibis japonés que estuvo a punto de extinguirse pero ahora abunda, sobre todo en la isla de Sado y es la mascota oficial de la isla.

Vimos al famoso toki, volando a lo lejos sobre campos de arroz, pero nos fue imposible de fotografiarlos. Esta es una foto oficial de una web del gobierno:

Foto de gov online go jp

Esto es lo más cerca que conseguimos acercarnos a un toki ^^

Sado está en el mar de Japón, y es el trozo de tierra firme japonés más cercano a Corea del Norte. Está en un punto estratégico para detectar lanzamientos de misiles norcoreanos por eso tienen varias zonas militares y radares apuntando hacia Corea del Norte.

Esta es una de las cimas más altas de la isla, desde donde saqué esta foto hasta el radar está todo el terreno cercado por verjas indicando que es zona militar.

Tras casi mil años de siendo un lugar inhóspito al que nadie quería ir, a principios del siglo XVII encontraron oro en la isla y en apenas unos años comenzó a operar allí la que sería la mina de oro más importante de la historia de Japón. Llegando a producir hasta 400kg de oro al año en sus mejores épocas durante la era Edo.

La mina estuvo controlada por el shogunato de los Tokugawa y fue uno de los factores que ayudó a la prosperidad de los Tokugawa durante la era Edo. Siguió funcionando hasta el año 1989 y ahora la mina es un museo que está abierto al público.

Entramos a la mina, recorrimos varios de sus túneles y estas son las fotos de las diferentes instalaciones de la mina.

Foto de grupo con nuestros compañeros en la visita a la mina.

Otra de las atracciones de la isla son los tarai-bune たらい舟 (Barco bañera), que son barcas diminutas con forma de bañera tradicional japonesa (tarai). El diseño único surgió de la necesidad de los locales para poder navegar bordeando la costa escarpada de la isla y poder pescar marisco con efectividad.

Tarai-bune en la película El viaje de Chihiro

Costas con formaciones basálticas

Interior de un restaurante. En la pared cuelga un póster viejo anunciando cerveza Asahi DRY y un mapa de la isla.

Sado tiene una forma peculiar con cierta simetría si la cortas por la mitad en un ángulo de 45 grados.

Señal para ir al baño

Cómo llegar a Sado:
– Con el ferry toki desde Niigata. Más información en Sadokisen.co.jp.
– Preparad alojamiento y forma de desplazarse dentro de la isla (No hay muchas opciones y no está preparada para el turismo). Listado de hoteles en Sado.