Hace miles de años…
El universo estaba formado por silencio, oscuridad y una gran masa de material informe. Las partículas contenidas en esa gran masa se empezaron a mover y a chocar entre ellas creando los primeros sonidos que nadie escuchaba. El movimiento de la materia dio lugar a las nubes y el cielo donde aparecieron de forma espontánea los primeros tres dioses de la mitología japonesa. Debajo del cielo quedó una gran esfera formada por partículas todavía sin ordenar que los dioses decidieron llamar «La Tierra». Pasaron varios miles de años y varias generaciones de dioses hasta que nacieron la Diosa Izanami y el Dios Izanagi, los creadores de Japón.
Izanami e Izanagi recibieron la orden de poner orden en La Tierra. Aceptaron la responsabilidad y obtuvieron una lanza sagrada llamada Amanobuko (天沼矛, lanza del cielo y el mar) que les ayudaría a cumplir su misión. Viajaron juntos por el cielo hasta llegar a un puente flotante cercano a la Tierra. Se asomaron y removieron el agua del mar con la punta de la lanza Amanobuko, al sacar la lanza del agua las gotas de agua salada que quedaron en la punta se condensaron creando la primera isla de Japón: Awajishima (淡路島). Utilizando la misma lanza siguieron con su trabajo de creación dando lugar a Honshu, Shikoku y Kyushu y el resto de las islas de Japón. También crearon bosques, montañas y ríos. Izanami e Izanagi construyeron su casa en Awajishima y se casaron. Para concluir el encargo que les habían encomendado tuvieron muchos hijos que deberían de seguir con la creación y cuidado de Japón: el Dios del Viento, la Diosa de la Luna, la Diosa del Mar, el Dios de los bosques, el Dios de las Montañas y Amaterasu, la Diosa del Sol y considerada como la «madre» de Japón.

Izanagi e Izanami creando la primera isla de Japón usando la lanza Amanobuko.
Hace 2722 años
Nació Jimmu, el primer Emperador de Japón y bisnieto de la Diosa del Sol Amaterasu. Fue el primer ser humano con sangre de los Dioses. Akihito, el actual Emperador de Japón es descendiente directo de Jinmu.
Hace 2025 años
El décimo primer Emperador de Japón confió a su hija Yamatohime la misión de encontrar un lugar permanente para la adoración de Amaterasu, la Diosa del Sol. Cuenta la leyenda que Yamatohime anduvo 20 años viajando por Japón sin encontrar un emplazamiento adecuado hasta que escuchó la voz de la Diosa Amaterasu mientras se paseaba por la ribera de un río que se abría paso por los bosques de Ise. La Diosa Amaterasu le manifestó a Yamatohime su deseo de querer vivir allí para siempre: junto al fluir del agua del río, sintiendo la protección de los árboles y contemplando la inmensidad del mar. Su deseo fue concedido y allí se construyó en su honor el templo sintoísta de Ise, considerado hoy en día como el templo sintoísta más importante de Japón.

Uno de los planos originales del templo de Ise.
El templo de Ise se reconstruye siguiendo los planos originales y utilizando los mismos materiales (Una variedad de ciprés japonés) cada 20 años. Según el sintoísmo la naturaleza muere y nace sin pausa, la naturaleza es impermanente, esta tradición ayuda a mantener la frescura y la pureza del lugar. El objetivo de la reconstrucción cíclica del templos es conseguir que sea viejo, original y nuevo para siempre.
Hace 70 años
En los Estados Unidos, centenares de científicos del Proyecto Manhattan jugaban a ser Dios intentando controlar a su voluntad las partículas y fuerzas fundamentales que constituyen nuestro universo. La creación final de este grupo de científicos-«dioses» no fueron islas, ríos, lagos, bosques y montañas; fueron Little Boy y Fat Man, dos bombas atómicas.
Dos bombas cuya energía terminó con la vida de centenares de miles de personas, redujo a cenizas dos ciudades y terminó con las ansias imperiales de Japón. De forma indirecta también terminaron con el estatus de Dios del Emperador, supuesto descenciente directo de la Diosa Amaterasu. El Emperador Hirohito renunció a su estatus divino al firmar su declaración de humanidad ante el general estadounidense Douglas MacArthur. Los científicos-«dioses» del proyecto Manhattan y las ambiciones imperialistas de Hirohito y su gobierno terminaron con el linaje de los Dioses japoneses, Hirohito fue el último Dios de Japón. Todos los dioses japoneses, hasta Hirohito se reunen cada octubre en el templo de la Diosa Amaterasu, en el templo de Ise.
16 de Julio del 2011
Pablo, Yuko, Sara, Carlos y yo llegamos en bicicleta hasta la puerta torii que nos invitaba a entrar en los territorios sagrados de la Diosa Amaterasu a través del puente Uji que da paso al templo de Ise. Caminamos por el bosque ante la mirada de los árboles-Dios, nos refrescamos junto al Dios del río, paseamos entre las estructuras artificiales de madera cuyas columnas emergen directamente del suelo cubierto de grava erguiendose ante nosotros y fusionándose con la naturaleza de su entorno. Al final de nuestro camino pudimos atisbar el hogar de Amaterasu cuando el Dios del Viento nos lo permitía acariciando con sus soplidos la sábana blanca que protege el Kōtai Jingū, el lugar más sagrado de Japón.
Fotones que viajaron desde el Sol hasta verse reflejados 8 minutos después por la madera de ciprés de la simple estructura del hogar de la Diosa del Sol alcanzaron los componentes químicos de una película de 120mm cuando mi dedo apretó el obturador de la Hasselblad capturando la «realidad» de ese breve instante que se perderá en el tiempo como lágrimas en la lluvia pero cuya imagen en formada por bits se quedará con nosotros para la eternidad:
21 de Julio de 2011
Al regresar a Tokio, Sara escribió:
«Vuelvo del lugar más sagrado de Japón donde me encontré con varios dioses. El río me regaló el reflejo del sol. La piedra me dijo dónde detenerme. El árbol me enseñó el camino a seguir. El viento me mostró por un segundo, el espacio prohibido para los hombres. Charlé con ellos, los escuché, todo envuelto en el silencio más profundo.»
Octubre del 2011
Como cada año, miles de dioses se reunirán en el templo de Ise para tratar temas de dioses. También acudirá a la reunión Akihito, el actual Emperador de Japón, que aunque ya no es Dios según la mitológia japonesa es descendiente de ellos y tiene que atender al encuentro. Cuando termine el día de asamblea muchos irán al onsen de El Viaje de Chihiro a relajarse disfrutando de un baño en aguas termales.
Año 2013
El templo de Ise será reconstruido según los planos originales siguiendo la tradición que se inició cuando Yamatohime escuchó la voz de Amaterasu paseando por los parajes de Ise hace poco más de dos mil años.
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Albert Einstein, uno de los científicos que jugó a ser Dios en el Proyecto Manhattan dijo una vez:
«Quiero conocer los pensamientos de Dios; el resto son detalles» – Albert Einstein
Cuando paramos a descansar junto al río de Ise recordé el momento en el que Haku, el Dios del río en El Viaje de Chihiro, consigue acordarse de su nombre real:
Haku: Gracias Chihiro. Mi nombre real es Nigihayami Kohaku Nushi.
Chihiro: ¿Nigihayami?
Haku: Nigihayami Kohaku Nushi.
Chihiro: Qué nombre más bonito. Suena a nombre de Dios.
Haku: Yo también recuerdo cuando te caíste en mi cuando eras un niño.

























































