Rampo Edogawa fue un escritor japonés al que le gustaba escribir novelas de detectives y misterio. Era un gran admirador Edgar Allan Poe, de hecho su nombre verdadero es Hirai Taro pero para firmar sus libros utilizó casi siempre el seudónimo «Rampo Edogawa» que es la pronunciación de «Edgar Allan Poe» en japonés. Hoy en día se le recuerda como «Rampo Edogawa» o el «Edgar Allan Poe asiático». No se qué hay traducido al español, yo os recomiendo este libro recopilatorio con algunos de sus mejores cuentos (Actualizado: Vía Pjorge veo que este libro sí está traducido).
Una de las obesiones y temas recurrentes en las novelas y cuentos de Rampo Edogawa son los espejos y efectos ópticos. Le apasionaba el poder de distorsión de la realidad de lentes y espejos deformados. Una de sus historias se llama «Kagami jigoku» (鏡地獄), que sería algo así como «el espejo infernal» o el «infierno de los espejos»; en ella aparece una esfera hueca cuyo interior es un espejo. ¿Qué verías si estuvieras dentro de una espejo esférico? ¿Sería una experiencia terrorífia o infernal tal y como lo imaginó Rampo Edogawa? Eso es lo que se preguntaron unos japoneses y decidieron probar a ver que se ve.
En el siguiente vídeo, un chico se mete dentro de una «bola de espejo». Lo que se ve en pantalla es lo que está grabando una cámara que lleva el chico en la cabeza y abajo a la derecha podéis ver una especie de gráfico mostrando la posición del chico en cada momento. ¡Es una paranoia! Uno de los efectos más interesantes se puede ver a las 5 minutos 50 segundos, momento en el que el chico se arrodilla en el centro y se forma una especie de pared «virtual 3D».



