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Agua embotellada como donación al santuario

Algo típico en santuarios shintoistas es ver los barriles de sake llamados sakedaru (酒樽) cerca de la entrada. Estos barriles de sake son regalos de bodegas a los santuarios que sirven como símbolo para pedir buena fortuna a los kami.

A veces los ofrecimientos no se limitan al sake, también es típico ver comida e incluso gadgets electrónicos.

En esta ocasión me encontré con una cantidad ingente de botellas de agua expuestas en la entrada del santuario. Embotelladoras de agua de todo Japón donaron a Meiji Jingu montones de botellas de agua:


Y esto ya es sake. A la derecha del todo un barril 酒樽 que contiene 72 litros sake


La serpiente de ocho cabezas – Yamata no Orochi 八岐の大蛇

Últimamente he leído varios libros de Joseph Campbell y me pareció fascinante el análisis que hace de la evolución de mitos en diferentes culturas y épocas y las similaridades entre ellos.

Cuenta la leyenda que Susanoo, el kami de las tormentas, fue exiliado del cielo por haber engañado a su hermana Amaterasu, la diosa del Sol (Similar a varios mitos Griegos). Después de ser expulsado, se encontró con dos deidades terrenales (Similar al concepto de semidiós helénico) que sufrían porque cada año tenían que entregar como sacrificio una de sus ocho hijas a una serpiente gigantesca de ocho cabezas llamada Yamata no Orochi.

Después de siete años solo les quedaba una hija viva. Al ver el sufrimiento de los padres, Susanoo les propuso que si le dejaban casarse con su última hija mataría la serpiente de ocho cabezas con su espada. Aceptaron. Susanoo logró matar a Yamata no Orochi, y después de su victoria, construyó un palacio en Izumo en el que vivió con su mujer y sus suegros. Después de asentarse en palacio Susanoo compuso este poema, considerado como uno de los primeros poemas japoneses:

“Izumo está siempre protegido por nubes,
como en estas tierras
yo tengo que construir una muralla para proteger el palacio
donde mi mujer vivirá
como las nubes de los territorios de Izumo.

Los monstruos policefálicos son una constante que aparece en leyendas y mitos de muchas culturas: Hércules luchando con la Hidra de Lerna de nueve cabezas y Ladón de cien cabezas de de dragón (Mitología Griega), los reyes serpiente Vasuki y Shesha (Mitología hindú), Thor y la Serpiente de Midgard (Mitología Nórdica). Parece ser que todos estos mitos tienen un origen común en religiones protoindoeuropeas.

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Susanoo, el kami de las tormentas, luchando contra la serpiente de ocho cabezas Yamata no Orochi

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Seguir leyendo: El Nekomata de Kozushima.


Jizō

La mujer de un amigo que estuvo hace poco de viaje por Japón preguntó después de visitar su primer templo: “¿Y los japoneses creen o no creen?”. Le contesté, pero sin darle una respuesta clara: “Aquí no es cuestión de creer o no creer ”. Mi amigo se rio de mi diciéndome que me había japonesizado.

Las religiones, los rituales, los espíritus, los demonios, los budas, los kamis y los dioses se mezclan en una amalgama de tonalidades y tradiciones, y ya no es una cuestión de “creer” o “no creer” en un Dios todopoderoso. Eso es lo de menos.

Jizō (En Japonés), Ksitigarbha (En Sánscrito), es una de las deidades budistas que gozan de mayor popularidad en Japón. Los Jizō protegen a los más débiles y en especial a los niños. Es el salvador de los niños que no nacieron, que abortaron y terminaron atrapados en el limbo. También es el protector de los viajeros.

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A veces se esconden entre la vegetación cerca de templos y otros te los encuentras ocultos en las sombras de los bosques. También los notarás vigilándote al borde de carreteras y cruces caminos, éstos son del tipo de Jizo que protegen a los viajeros como el que aparece al principio de El viaje de Chihiro .

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Hay muchos tipos de Jizo, algunos sonríen y otros no. La mayoría esperan pacientes en la entrada de los cementerios y suelen llevar un gorro de ganchillo para no pasar frío y un babero de color rojo para no pasar hambre. Los padres son los que van a cambiar los baberos y gorros de las estatuas Jizo, que representan cada uno a un niño que murió antes de nacer. De esta forma, los padres están pidiendo a Jizo que cuide de su hijo/a que nunca lo fue y que está ahora intentando cruzar el río de Sanzu para escapar del limbo budista (Algo así como el río Estigia de la mitología Griega).

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No podré llegar a ser Buda hasta que vacíe todos los infiernos y salve a todos los seres – Jizo

Más sobre los Jizo en Hasedera


Mini templo urbano

Una de las cosas que más me gusta al pasearme por las calles de ciudades japonesas es encontrarme con pequeños templos budistas o mini santuarios sintoístas. A veces están tan integrados en la arquitectura que ni te das cuenta.

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Bañándose con fruta

Llegó el frio, y con él la temporada de onsen (baños termales) en Japón. Una de las tradiciones curiosas de los onsen es poner fruta flotando en los ofuros (bañeras). Según el simpático abuelete que se me puso al lado en el ofuro es algo que se lleva haciendo desde la era Jomon en Japón (hace miles de años).

Un día que no falta la fruta en el baño es el día del solsticio de invierno. La creencia dice que ayuda a eliminar enfermedades y a tener salud durante el año que está a punto de comenzar. En el onsen que estuve yo el día de solsticio tenían yuzu (limas japonesa) gigantes de Kyushu. La ciencia dice que el agua caliente del ofuro reacciona con los yuzu extrayendo el “nomilin” (También presente en pomelos, limones y otros cítricos) ayudando a relajar el cuerpo, a mejorar la circulación y a dejar la piel suave y tersa.

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Los capybaras también disfruta de baños afrontados

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Matsuris y la fertilidad, mikoshis penetrando santuarios

“Héctor, ¡no me importa lo que diga la Wikipedia! Para mi los mikoshis representan la masculinidad y los santuarios la feminidad” me dijo Taka con una sonrisa después de engullir el ultimo trago de su Sapporo de medio litro.

Taka se había pasado desde las seis de la mañana hasta las tres de la tarde llevando un mikoshi al hombro junto con otros hombres de la localidad. Pero en vez de estar cansado el matsuri le había dado energía para discutir.

“Aquí dice que por lo general en los matsuris se pide a los kamis 神 (Dioses/espíritus) que llueva mucho para tener buenas cosechas” le respondí con escepticismo.

“Por supuesto. Por eso hemos llevado los mikoshis por todos los caminos que rodean los campos de arroz fertilizándolos. Pero… cómo te lo podría explicar… Conforme yo lo veo, la fertilidad en la agricultura, en la naturaleza y en los seres humanos van ligadas de la mano.”

A continuación se sacó un iPhone del bolsillo y me enseñó esta foto que habían sacado por la mañana a su grupo con un mikoshi al hombro:

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“Ahí estamos nosotros empujando el mikoshi hacia dentro del santuario.” me dijo acercando la pantalla a mis ojos.

“Ya veo, si que tiene algo sexual.” le respondí riendo.

“Fíjate en los caracteres que forman la palabra santuario.” me dijo mientras con un bolígrafo escribía 神宮 jinja (santuario sintoísta) en un post-it “El primer carácter es el de kami 神 y el segundo palacio 宮”

“Ya veo…”

“Y ahora lo comparamos con la palabra útero, shikyu 子宮”

“¡Vaya! Literalmente sería palacio 宮 de los niños 子” le respondí con entusiasmo.

“Ves, los caracteres de la palabra santuario nos dicen que representa el órgano sexual femenino.” dijo mientras abría una segunda lata de Sapporo. “Es más, mira, así es como se ve un santuario desde arriba”

Taka se esmera dibujando un santuario mientras yo busco en google maps. El resultado de su dibujo y el mapa de un santuario que encontré en google maps se parecían bastante:

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“Ves, el centro del honden es el útero y las dos salas del fondo son las trompas de falopio” me soltó Taka todo convencido dibujando flechas enfatizando las supuestas trompas de falopio.

“¿En serio? Esto se empieza a parecer a una novela de Dan Brown.” le contesté volviendo otra vez a mi modo escéptico.

“¡Que sí!” dijo Taka riendo y dándole a la cerveza y concluyendo: “Piénsalo, los matsuris son actos sexuales, actos de reproducción. Los hombres llevamos los mikoshi a hombros meneándolos hacia arriba y hacia abajo de forma rítmica. Cuando hemos llegado esta mañana a la entrada del santuario, a la entrada de la mujer, lo hemos empujado hacia dentro penetrando hasta el palacio de los niños 子宮.” da otro trago a la cerveza analizando mi cara de casi convencido. “No es nada raro todo lo que te cuento, en el pasado el sexo era algo sagrado, algo que podía crear seres humanos y se celebraba en comunidad, no como ahora que se ha convertido en algo tabú y sucio.” terminó Taka levantando la voz emocionado.

“¡Vale, vale! Me has convencido.” le dije dándole una palmada en el hombro “Así como me lo has contado me hace ver los matsuris desde una perspectiva algo diferente. ¡Te has pasado el día moviendo un miembro sexual gigante Taka!”

Muchas risas.

Después de terminar su segunda cerveza fuimos dando un paseo hasta la plaza del pueblo donde continuaban las celebraciones. Compramos unos yakitoris en un yatai (Tenderetes de comida ambulante). Comenzaron a llegar carrozas de cada uno de los grupos del matsuri local. A estas horas del día la ceremonia “oficial” del matsuri ya había terminado. Todo mucho más relajado que por la mañana cuando tienen que llevar los mikoshi a hombros. Me encantó ver a gente de todas las edades pasándolo bien juntos, es algo difícil de ver en el centro de Tokio entre semana, incluso los niños se subían a las carrozas a tocar los taikos.

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