El bosque de Totoro

El bosque de Totoro, es un área verde junto al lago de Sayama (En la frontera de Tokyo con Saitama). Dicen que Hayao Miyazaki se inspiró en sus paseos por esta zona para crear Totoro. Al visitar el bosque, algunos de los rincones me recordaron al primer lugar en el que Satsuki y Mei se encuentran con Totoro.

Es un lugar ideal para pasar un día de paseo rodeado por naturaleza a apenas una hora de tren desde Shinjuku.

La estación más cercana es Seibukyujo-mae de la línea Seibu Sayama. En rojo he marcado la ruta del paseo que dimos Carlos y yo, empezando en la estación, luego bordeando el lago de Sayama y terminando en el bosque de Totoro.

Google Maps pinpoint

Un templo nada más salir de la estación de Seibukyujo-mae

Salida del templo

El lago de Sayama es una de las reservas de agua más importantes de la ciudad de Tokio. Con suerte se puede ver el Monte Fuji al horizonte, pero a nosotros nos salió el día gris. En la época de florecimiento del sakura, el paseo junto al lago está lleno de árboles de sakura.

El acceso al bosque es complicado y nos perdimos como niños. (A Lost Child – Jo Hisaishi ). Dimos varias vueltas antes de encontrar a Totoro, pero gracias a ello descubrimos varios santuarios sintoístas preciosos.

El área considerada como Bosque de Totoro トトロの森 no tienen ninguna atracción especial (No está preparado para el turismo), excepto la intención de intentar mantener la naturaleza lo más intacta posible. La idea fundamental de la asociación que protege el Bosque de Totoro es conservar la vegetación y fauna (¿Totoro?) autóctona de la zona. Según la web del bosque, han catalogado más de 200 especies de pájaros, 2500 de insectos, y 19 especies de mamíferos, habitando el bosque.

El resto del día paseamos caminando hacia el norte y seguimos sacando fotos. Nos encontramos con un caballo de paja reiwa «令和» (Nombre de la nueva era desde el cambio de Emperador), un santuario con mascota y una tienda de bicicletas con un gato simpático vigilando.

Web oficial De la asociación protectora de los bosques de Totoro (Japonés) y también en Inglés.

Paseo aleatorio por Tokio – 3

Lo que más me gusta de Tokio es que es una ciudad interminable. Llevo 16 años dando vueltas por sus calles y todavía me pierdo cada dos por tres. La sensación de saber que todavía me puedo perder es lo que más me atrae de esta ciudad.

Tokio es una amalgama de casitas y rascacielos, a la vez una gran urbe y un conjunto de miles de pueblos. Cuando visito un lugar nuevo que todavía no conozco, me gusta explorar la zona, perderme por las callejuelas y descubrir la cultura y ambiente del barrio.

Aunque el título del post es «Paseo aleatorio», en realidad son fotos de muchos de mis paseos aleatorios. Todas las fotos son del 2018 y 2019. Algunas de ellas las fui subiendo a mi cuenta de instagram @kirainet pero la mayoría se quedaron dentro de mi smartphone.

El barrio de Bunkyo-ku todavía conserva muchas casas antiguas y verde que casi casi invade las aceras. Fijaos que el coche apenas cabe el garaje de la casa.

En la entrada de la estación de metro de Nezu (Línea Chiyoda) tienen un «vagón» de tren viejo restaurado como librería en la que puedes dejar libros que ya no quieras para que los puedan leer otras personas.

Doraemon adornando las paredes de una estación.

Cables y casitas con paredes bastante feas, pero si os fijais está lleno de macetas alineadas al borde del asfalto. Un repartidor de Kuroneko en bicicleta.

Reflejo de un árbol de ume (ciruelo) en un templo cerca de Ueno.

Una canasta de baloncesto detrás del Tocho (Edificio del Gobierno Metropolitano de Tokyo)

Un restaurante que sirven yakiniku a la hora de comer (Lo normal es para cenar) al que fui con Zordor al terminar un paseo.

Un Maneki Neko gigante.

Paredes adornadas en la estación de Nakano.

Estos mapas a la antigua usanza me encantan, aunque con los smartphones cada vez se ven menos, todavía se ven en zonas de shōtengai (Calles comerciales).

Tienda de café donde puedes elegir el que quieras y te lo tuestan a tu gusto.

Rascacielos en Ginza.

Atardecer en parque de Nakameguro con un sakura en flor.

Atardecer en una zona de Shibuya alejada de la estación.

Noche de lluvia en algún lugar de Sendagi.

Paseo aleatorio por Tokio – 1

Una de mis cosas favoritas de estar en Tokio es que da la sensación de que estoy viviendo dentro de un videojuego que nunca se termina. No importa los años que pasen, al caminar por las calles de esta gran ciudad siempre me encuentro sorpresas a la vuelta de cada esquina. Digo «gran ciudad», pero aquellos que viven aquí saben que al cabo de un tiempo Tokio tiene sabor a pueblo, sobre todo cuando te adentras y te dejas enamorar por cada uno de sus centenares (quizás miles) de barrios.

Estas dos primeras fotos de un parque y de una callejuela, están tomadas dentro de Shibuya-ku de camino de Shinjuku-ku. Al perderse por zonas residenciales te olvidas un poco que estás en una de las mayores urbes del mundo.


Reflejos en una de las calles principales de Shinjuku.


En esta librería están especializados en libros de gatos.


En esta otra tienda de libros tienen algunos libros fuera, no tienen miedo de que nadie los robe.


En esta parece que tienen problemas de espacio y están organizando libros antes de meterlos dentro.


Una máquina expendedora de paraguas transparentes por si te pilla la lluvia sin estar preparado.


Una esquina Tokiota cualquiera, con bastantes máquinas de bebidas.


Una anuncio de colaboración entre el pinguino de Suica y una marca de agua embotellada.


Una mujer que va bien protegida contra la luz del sol.


Un minisantuario sintoista.


Un restaurante con mucho colorido en el exterior.


Estos ojos los ponen para que la gente no tire basura en horas/días que no se puede según las normas del barrio.


En el cartel de la izquierda explican qué días puedes tirar qué tipos de basuras. Se ve que últimamente alguien se ha saltado las normas y por eso han puesto los ojos en varios lugares, para que el culpable se de por aludido.


Un anuncio de una empresa de seguridad informática que lleva varios años puesto cerca de la estación de Harajuku.


Un par de fotos por Shibuya, justo frente al 109.


Un local donde ofrecen realidad virtual VR con contenidos erótico/sexuales.


Justo al lado del local de realidad virtual me encuentro con este restaurante de ramen y sobre él un anuncio de Wild One (Marca de vibradores para mujeres)


Y para terminar un par de paneles de publicidad en la estación de Ikebukuro.

Un paseo por Kappabashi

Kappabashi 合羽橋 es una calle que está entre Ueno y Asakusa en la que se acumulan una gran cantidad de tiendas de utensilios para cocina. Es una zona muy curiosa llena de tiendas extremadamente especializadas. Hay varias que solo venden cuchillos, otras solo de palillos y una que se especializan en escobas y cepillos. Si queréis comprar un buen cuchillo japonés es el lugar ideal para ir. Si simplemente quieres callejear y cotillear en las tiendas está bien para iniciar un paseo y terminar en Asakusa o Ueno.

La mascota oficial de la zona es el Kappa del cual se ven monigotes en las entradas de las tiendas ¿Podéis encontrar los kappa en las fotos?


Esta última foto está tomada ya de camino a la estación de Asakusa mirando hacia el Tokyo Sky Tree.

Localización de Kappabashi en Google Maps.

Cuando la nieve nos lleva a un Tokio de otra dimensión

Cada vez me cuesta más responder a la pregunta: ¿cual es la mejor época para visitar Japón? Y es que la belleza de este lugar muta con las estaciones y ninguna es mejor ni peor. La primavera tiñe los paisajes con los colores del sakura, el verano con el tsuyu y el otoño con el kouyou. Pero una de las transformaciones más espectaculares y repentinas de Japón llega en el invierno cuando la nieve cubre más de la mitad de su territorio.

La nieve japonesa fue la inspiración para la primera novela que escribió Kawabata titulada País de nieve 雪国 Yukiguni. Más tarde sería el primer escritor japonés en recibir el Premio Nobel. No solo cautivó a Kawabata, el cambio que causan las estaciones en Japón es tan marcado que ha inspirado a artistas japoneses desde siempre. Por ejemplo, los poemas haiku casi siempre hacen una referencia a la estación del año.

La nieve añade una pizca de caos a la vida de los tokiotas, tan acostumbrados a que todo funcione a la perfección. El comportamiento de la gente cambia y los trenes se vuelvan locos. Cuando las calles de Tokio se cubren de nieve no solo se transforma de forma superficial, a los que vivimos aquí nos da la sensación de haber sido transportados a una dimensión paralela en la que existe otro Tokio.

De la noche a la mañana, una calle por la que llevo pasando más de diez años tiene algo mágico cuya presencia hasta ahora me había pasado desapercibida. ¿Qué es exactamente? No lo sé. Quizás sea el árbol que nunca noté y ahora con el peso de la nieve parece estar en el centro de la calle. O quizás sean los cables de la luz cuyo negro marca líneas sobre el blanco que lo es todo.

En un cruce, la máquina de bebidas a la que ya me había acostumbrado a ver cada día ahora vuelve a llamarme la atención porque la luz que emerge de ella se refleja en el manto de nieve nocturna. Cuando me alejo de la estación muñecos de nieve adornan las entradas de las casas y totoro parece que es el que más gusta imitar.

De madrugada decido ir más allá de las callejuelas tokiotas y me adentro en Meiji Jingu. Al entrar en el santuario me da la sensación de que he abandonado la ciudad completamente, no se si estoy dentro del Yukiguni 雪国 de Kawabata o en el poblado de «El Fin del mundo» de la novela de Murakami: El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas.

Historia del centro comercial Mitsukoshi

Al lado de Nihonbashi, el kilómetro 0 de Japón, está el centro comercial Mitsukoshi. Japón es bueno en eso de tener empresas/negocios que sobreviven durante siglos, la empresa más antigua del mundo es japonesa y se fundó en el año 578.

Mitsukoshi comenzó en 1672 (Antes se llamaba Echigoya). Al principio lo llevaba una familia que vendía kimonos yendo de casa a casa para venderlos. No les iba mal, pero tampoco era un gran negocio hasta que se les ocurrió la brillante idea de montar una tienda cerca de Nihonbashi para no tener que ir de puerta a puerta con los kimonos obligando a los clientes a acercarse a la tienda para comprar.

La tienda pronto se convirtió en una especie de centro neurálgico en la zona y con el tiempo llegó a ser la zona más comercial de Edo / Tokyo.

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Grabado de Hiroshige de la calle Sugura que comenzaba en el puente de Nihonbashi y tenía vistas al Monte Fuji. Si podéis leer hiragana veréis que en los toldos de los tenderetes pone «Echigoya えちごや», el nombre antiguo del centro comercial Mitsukoshi

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Mitsukoshi hoy en día visto desde Nihonbashi.

En este video cuento la historia de Mitsukoshi con algo más de detalle y os muestro la zona de Nihonbashi.