Chindōgu, el arte del invento inútil

Chindōgu 珍道具 (珍: poco común, 道具: herramienta) es el arte japonés de inventar herramientas cuya originalidad es muchas veces —aunque no todas— más importante que su utilidad práctica. Uno de los chindōgu más famosos es este ventilador para noodles, muy útil si eres nekojita (Te quemas la lengua fácilmente)

Lo que no saben muchos es que el famoso selfie-stick fue inventado por los japoneses en el año 1995 y apareció en un libro recopilatorio de chindōgu llamado “101 inventos inútiles”. Esta es la página del libro donde presentan el selfie-stick como algo “inútil”.

Hace un tiempo tuve el honor de pasar un día en casa del Dr Nakamatsu, uno de los inventores japoneses más prolíficos de la historia que también es famoso por su habilidad creando chindōgu. En esta foto estamos probando uno de sus últimos prototipos para poder llevar el smartphone en la muñeca y así no tener que perder el tiempo metiéndolo y sacándolo del bolsillo.

A continuación varios chindōgu que con el tiempo han ido ganando fama gracias a Internet.

La catedral de Santa María en Tokio

La catedral de Santa María en Tokio fue construida en 1964. Fue diseñada por el arquitecto Kenzō Tange, uno de los arquitectos japoneses más importantes del siglo XX.

A Kenzō Tange le gustaba viajar por Europa para inspirarse. Le fascinaba la forma en la que las catedrales europeas “cortan” el cielo vistas desde el exterior, y la misma vez, cuando estás dentro de ellas, da la sensación es de que hay espacio de sobra en todas direcciones. En el diseño de la catedral de Tokio, Kenzō Tange combinó ambas visiones (Cortar el cielo y amplio espacio en el interior) con su estilo moderno a base de hormigón.

Antes de construir la catedral ya estaba este rincón con una imagen de Nuestra Señora de Lourdes

Localización exacta de La catedral de Santa María en Tokio.

Paseo aleatorio por Tokio – 2

Vamos a dar otro paseo aleatorio por Tokio. Esta vez mostrando más pinceladas que le dan sabor a pueblo a esta megalópolis.

En estas dos primeras foto se ve como alguien ha dejado un montón de umeboshi en a secar bajo el sol en plena calle. El umeboshi 梅干 es un encurtido de ciruelas que se prepara rebozándolas en sal y dejándolas a secar.

En esta otra foto me encuentro con una goya preciosa creciendo también en la calle, en este caso la planta está en la zona de la acera apartada del tráfico.

Zona con una grieta “peligrosa” marcada con tres conos para que nadie pase por ahí.

Un gato vigilando la entrada de un restaurante

Un anuncio de una web para buscar trabajo.

Una máquina de bebidas de Pikachu.

Una zona de restaurantes a la antigua usanza parecido al Omoide Yokocho de Shinjuku

Anuncio de un videojuego para smartphones

Publicidad de Apple en las estaciones de la Yamanote

Los jardines de Hamarikyu vistos desde arriba

Reflejos volviendo a la estación de Shiodome


Siguen cambiando los embellecedores de la obra en Shibuya con temática de Akira.

Arale en los trenes anunciando una alianza entre tarjetas de crédito y Suica.

Cuidado con las bananas

14 años en Japón – Hanzomon EXIT 5

Tokio, 31 de Agosto de 2004.

Una panda de veinticuatro ingenieros/as de lugares de Europa aterrizamos en Narita (Tokio). Tras un transbordo de tren llegamos a la estación de Hanzomon y subimos las escaleras hasta cruzar la EXIT 5 pisando por primera vez las calles de Tokio.

Recuerdo el calor agobiante, la humedad pegajosa y un olor misterioso y desconocido para mi en aquel momento. Ahora ya sé que es el olor inconfundible del verano japonés.

Minutos después, entramos a comprar comida y bebidas en un convinience store (Tienda 24 horas). Los empleados/as nos recibieron con varios "Irashaimase" a los que nosotros respondimos con un "Hello". Más tarde aprendimos que no hay que contestar al "Irashaimase" inicial que se suele usar en locales comerciales japoneses. Simplemente significa "Bienvenidos".

La novedad de estar en un convinience store japonés por primera vez nos tuvo entretenidos un rato largo. Parecíamos niños de pueblo que acaban de entrar por primera vez en una tienda de golosinas en la capital de provincia. Yo estaba tan desorientado que no supe qué comprar y salí de allí con las manos vacías.

Tokio, 31 de Agosto de 2018:

Hace unos meses cambié de empleo. Ahora trabajo en una multinacional estadounidense y resulta que mi nueva oficina está al lado de Hanzomon, estación que después de tantos años sin visitar había olvidado.

Salgo en busca de un convinience store a comprar algo de comer. Bajo por una calle con árboles que ayudan un poco con el calor sofocante que aplasta la ciudad.

Respiro hondo y huelo el pasado. Es el olor del verano japonés, que tiene el poder de transportar mi mente y corazón en un viaje de nostalgia por los 14 veranos que llevo viviendo en Tokio.

La calle de los árboles me conecta con las memorias de aquel primer día en Japón con tal intensidad que me resulta incómodo. Veo un convinience store detrás de uno de los árboles y mi intuición me dice que es el mismo al que entré aquel primer día nada más aterrizar. Entro en el convinience store y en menos de dos minutos ya estoy fuera con mi compra.

Camino un poco más y encuentro la EXIT 5 de Hanzomon, el portal por el que llegué a este extraño lugar llamado Japón hace 14 años.

Una de las grandes diferencias de mi "yo" del pasado y el del presente es que puedo entender el idioma. Es una de las claves que considero más importantes para comenzar a entender otra cultura.

Me paro a leer un panel de información al lado de la EXIT 5 de Hanzomon, aprendo que estoy paseándome por las calles de la "Ciudad de los samurái Ban":

Edo (Tokio), ~ 1610.

"Esta salida de la estación de Hanzomon, está localizada dentro del barrio Bancho 番町. Al este, colinda con el Palacio Imperial (Antiguo casitillo de Edo), al oeste, se extiende hasta Yotsuya.

Ieyasu Tokugawa (Primer shogun de la era Edo), tenía bajo su comando a los daibangumi 大番組, un grupo de militares samurái de alto rango. La mayoría de ellos se asentaron en cuarteles en esta zona y estaban dirigidos directamente por el shogun que vivía al lado en el castillo.

Este barrio tomó el nombre de los samurái daiBANgumi pasando a llamarse BANcho 番町. El primer caracter es el mismo que el Ban de los samurái daiBANgumi y el segundo significa pueblo o ciudad. Además de cuarteles militares, gracias a su situación extratégica, con el tiempo se fue transformando en una de las áreas más animadas de la ciudad."

Tokio, 31 de Agosto de 2018.

Un mapa muestra el aspecto de Bancho en el pasado, la cuadrícula de las calles es casi igual a la que me muestra Google Maps, apenas ha cambiado en estructura. Pero hoy en día, en vez de samurái caminando por calles de camino a sus cuarteles, lo que veo son salaryman y salarywoman saliendo y entrado por la EXIT 5 de camino a sus cuarteles oficinas.

Me apetece seguir paseando hasta el Palacio Imperial, donde ahora en vez de shogun tenemos un Emperador que se quiere retirar de su puesto. Dar la vuelta al Palacio Imperial es un paseo precioso que nunca me canso de repetir, especialmente cuando florece el sakura.

Pero no tengo tiempo para seguir paseando. Doy media vuelta y con mi katana bolsita de compra del convinience store en la mano vuelvo a mi cuartel oficina a servir al shogun a la economía japonesa mundial.

Cuando llegué con 23 años, la idea era pasar un año en Japón, pero el destino se enredó y aquí sigo. Cuando salí por la EXIT 5 de Hanzomon por primera vez me daba la sensación de que un año era múchísimo tiempo, ahora sé que uno, dos, tres… diez años… se esfuman en un parpadeo.

Un soplo de viento se ha llevado 14 años y muchas otras cosas.

Pero nadie me puede quitar mis bonitas memorias,
y el olor a verano japonés.

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Trivia para los expertos en Japón: Bancho es uno de los pocos lugares de Tokio en los que el barrio no se divide en 丁目, cada manzana tiene su nombre propio terminando en 番町.

Japoneses durmiendo 31

Vuelve un clásico básico de este blog, más fotos de japoneses durmiendo plácidamente en cualquier lugar.


¿Cuantas personas están durmiendo en esta foto?


Series anteriores de Japoneses durmiendo:

Jardines Kairakuen en Mito – 偕楽園

Nihon Sanmeien 日本三名園 son los “tres grandes y más famosos jardines de Japón”. Hasta ahora solo había visitado el Koraku-en en Okayama y el Kenrokuen en Kanazawa, me faltaba visitar el Kairakuen para completar la trilogía.

Nariaki Tokugawa (1800 – 1860) fue el noveno daimyo de la región de Mito, situada al noreste de Edo (Actual Tokio). Durante su vida mandó construir dos grandes complejos: el Kōdōkan, un centro de estudios de literatura y artes militares (dedicado a educar futuros soldados), y los jardines Kairakuen en honor a la belleza de la naturaleza.

Nariaki Tokugawa era un amante de Confucio y le gustaba aplicar sus enseñanzas siempre que podía. Al principio de sus notas para mandar la construcción tanto del Kodokan como el Kairakuen, Nariaki Tokugawa escribió “es importante tanto la tensión como la relajación” usando las mismas palabras que se encuentran en el Libro de los Ritos de Confucio. Según Confucio además de vivir de forma intensa también debemos relajarnos para llevar una buena vida. Para Nariaki Tokugawa, la construcción del Kōdōkan representaba la tensión, mientras que los jardines Kairakuen fueron dedicados a la relajación.

En uno de los puntos más altos de los jardines construyó un casa de tres plantas llamada Kobuntei que Nariake Tokugawa utilizó para pasar días de descanso y también para montar fiestas con sus amigos. Esta casa está abierta al público y es uno de los lugares con mejores vistas del parque:

Además de las vistas, también se pueden visitar todas las habitaciones de la casa. En la tercera planta se encuentra una sala de fiestas desde la cual en días claros se puede ver el Monte Fuji. Esta era la sala favorita de Nariaki Tokugawa y en ella colgó un pergamino con uno de sus pasajes de Confucio favoritos:

Las personas sabias disfrutan el agua,
Las personas con virtud disfrutan las montañas,
Las personas sabias se mueven,
Las personas con virtud se quedan quietas,
Las personas sabias se quieren a si mismas,
Las personas con virtud celebran la vida de todos los demás.

Esta última foto está tomada en la zona de los ciruelos que parece ser preciosa cuando florecen a mediados de febrero y es el momento en el que más personas visitan estos jardines. Nosotros seguimos nuestro paseo visitando el santuario adjunto Tokiwa Jinja y luego atravesamos un pequeño bosque de bambú hasta llegar a una misteriosa fuente de la que surge agua a través de una gran roca blanca.

Para terminar el día cruzamos al otro lado del río donde los jardines se alargan rodeando un lago que se adentra hasta el centro de la ciudad de Mito. Vimos una zona plantada con amapolas, saludamos a un par de cisnes y también a un perro shiba que según su dueño acababa de cumplir 11 años.